Revista Apertura
Apertura 15

Desarrollo de competencias digitales docentes en la educación básica

Víctor Gerardo Morales Arce

 

 

RESUMEN

Este documento tiene como objetivo presentar un breve análisis de cómo se está favoreciendo la formación de competencias digitales en docentes de educación básica con el programa Habilidades Digitales para Todos (HDT); se destaca la importancia y trascendencia de la formación digital para hacer frente a las expectativas y retos que plantea el nuevo paradigma educativo, al introducir las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) a las prácticas educativas propias del siglo XXI.

Palabras clave:

Formación docente, competencia digital, hdt, actualización, TIC.

 

INTRODUCCIÓN

El desarrollo tecnológico actual nos coloca ante un nuevo paradigma de enseñanza que da lugar a nuevas metodologías y demanda una dinámica diferente por parte de los docentes desde un enfoque acorde con los retos que plantea el educar a la sociedad del siglo XXI y reorientar la labor docente. Hoy no basta con transmitir conocimientos a modo de cátedra; el educar para la vida exige que como profesores desarrollemos múltiples competencias, junto con la capacidad para diseñar experiencias de aprendizaje significativas, en las que nuestros alumnos sean el punto central del proceso enseñanza-aprendizaje, utilizar críticamente las TIC y organizar la propia formación a lo largo de toda nuestra labor.
Este nuevo enfoque sobre el uso de internet posee una fuerte repercusión tanto en la manera de entender la educación como en la formación del profesorado, debido a las nuevas aplicaciones y servicios que genera, por lo que la gran mayoría de docentes coinciden en que el único modo en que las reformas educativas y la implementación de recursos tecnológicos puedan llegar a las aulas requiere una adecuada capacitación en la materia.

Sin embargo, existen investigaciones que revelan que un gran número de docentes no tienen una actitud favorable hacia la tecnología; por ejemplo, Aznar, Fernández e Hinojo (2003) diseñaron una escala Likert para estudiar las actitudes respecto a las TIC. Estos autores interpretan que la actitud cerrada o negativa es una de las principales razones por las que estos recursos no se aprovechan en el aula en el aprendizaje del alumnado ni tampoco en la gestión administrativa.

Este artículo trata de dar respuesta a la interrogante de ¿cómo se está promoviendo el desarrollo de competencias digitales docentes en la educación básica a través del programa HDT?

 

DESARROLLO DE COMPETENCIAS DIGITALES DOCENTES EN EL MARCO DEL PROGRAMA HABILIDADES DIGITALES PARA TODOS

Resulta evidente que los cambios globales y la situación actual ponderan la necesidad de contar con ciudadanos mejor preparados, capaces de enfrentar los retos que nuestra compleja e incierta realidad nos plantea; esto nos exige como sociedad transitar hacia un proyecto nacional que tenga como objetivo una sociedad del conocimiento que promueva un aprendizaje autónomo, el cual permita, a su vez, la apropiación pública de las distintas formas de conocimiento, donde los principales generadores de este cambio sean los profesionales de la educación, quienes demandan una mejor capacitación. Sin embargo, sólo la dotación de cursos solucionaría esta situación.
Ortega y Fuentes (2003), al abordar el tema de la tecnofobia docente, destacan que un alto porcentaje de los docentes entrevistados declaran que desconocen la oferta de formación continua disponible; por otro lado, la mayor parte de los docentes participantes en cursos de actualización manifiestan haber conseguido mejorar sus conocimientos mediante la formación recibida, pero esta mejora se ve en el aspecto práctico del manejo de software sin profundizar en la gran utilidad que representa las TIC como herramienta de apoyo a la construcción de nuevos conocimientos; por lo tanto, la oferta de actualización se encuentra alejada de las demandas de la realidad escolar.
En este contexto se configura el programa HDT, que es una estrategia promovida, a partir de 2007, por la Subsecretaría de Educación Básica, por medio de la Dirección General de Materiales Educativos, cuyo objetivo es contribuir al aprendizaje de los estudiantes de educación básica con el apoyo del uso y desarrollo de las TIC, así como ampliar sus competencias para la vida y favorecer la inserción de docentes y alumnos en la sociedad del conocimiento.
Esta estrategia promueve el uso de innovadoras herramientas digitales con fines educativos, así como la creación de comunidades de aprendizaje en las que se facilita la participación de las distintas figuras educativas en los procesos de aprendizaje, por lo que pretende:

 

  • Capacitar y actualizar a los docentes y directivos.
  • Equipar con recursos tecnológicos a las escuelas.
  • Fortalecer las prácticas de gestión escolar.

 

Antes de continuar presentando las potencialidades del citado programa, consideramos pertinente exponer en qué debe ser competente digitalmente hablando un formador de educación básica, y de acuerdo con diversos estudios al respecto (Cabero, Duarte y Barroso, 1999; Majó y Marqués, 2002; Tejada, 1999), podemos resumir las competencias digitales que deben poseer los docentes:

 

  • Tener una actitud positiva hacia las TIC, instrumento de nuestra cultura que conviene saber utilizar y aplicar en muchas actividades domésticas y laborales.
  • Conocer los usos de las TIC en el ámbito educativo.
  • Conocer el uso de las TIC en el campo de su área de conocimiento.
  • Utilizar con destreza las TIC en sus actividades: editor de textos, correo electrónico y navegación por internet.
  • Adquirir el hábito de planificar el currículo integrando las TIC (como medio instrumental en el marco de las actividades propias de su área de conocimiento, como medio didáctico y como mediador para el desarrollo cognitivo).
  • Proponer actividades formativas a los alumnos que consideren el uso de TIC.
  • Evaluar permanentemente el uso de las TIC.

 

La formación en competencias se basa en el reencuentro de dos corrientes teóricas de las ciencias de la educación: el cognitivismo y el constructivismo. Por un lado, el cognitivismo se ocupa de la manera en la que el aprendiz adquiere y aplica los conocimientos y las habilidades; por otro, el constructivismo hace hincapié en el papel activo del aprendiz.

Teniendo presente esta idea, en este nuevo paradigma educativo se apuesta todo al profesorado, concebido como el verdadero protagonista, ya que gracias a su esfuerzo y dedicación se podrá potenciar e implementar el buen funcionamiento de las aulas digitales; por lo tanto, la capacitación digital debe tener en cuenta el conocimiento y la generación de los materiales, y fomentar el trabajo en equipo, la cooperación y la coordinación entre los docentes, porque no hay que olvidar que el profesorado sigue siendo una pieza clave en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Desde esta perspectiva, la formación del profesorado en TIC es una de las áreas prioritarias en la actual sociedad del conocimiento, al desempeñar un papel muy importante en las grandes líneas en las que se enmarcarán nuestros sistemas educativos en este nuevo siglo, que se centrarán en la innovación, la globalización, la ruptura de las fronteras culturales y lingüísticas, la movilidad virtual de los estudiantes, la emigración y la formación continua. En este panorama incipiente, la figura del profesor es crucial (Sánchez, Boix y Jurado, 2009), ya que estas herramientas permiten nuevas posibilidades, formatos y retos educativos. Así, el rol docente ha adquirido nuevas funciones y se ha transformado en un guía, orientador o facilitador del aprendizaje del alumnado. Lo anterior implica una amplia responsabilidad por su parte, al atender los procesos de integración de las TIC en los sistemas y organizaciones educativas.

Se abre, por tanto, una nueva línea de trabajo en el terreno formativo, orientada a la incorporación de las TIC en los sistemas educativos, centros escolares y aulas, a través de los correspondientes diseños curriculares (Colás y Pons, 2004), para lo cual el profesorado tiene que estar preparado.

Desde la propia Secretaría de Educación Pública se ha promovido dicha formación, puesto que gran parte de las escuelas de educación básica cuentan con diversos recursos TIC, como ordenadores, puntos de acceso a internet, red local, servidores de contenidos, aulas de informática, pizarras digitales, etcétera. La principal dificultad es que el profesorado debe adquirir una nueva metodología con base en el uso de las TIC.

Cada vez más se abre paso a la concepción del docente como un mediador de los aprendizajes de los estudiantes, cuyos rasgos fundamentales nos señala Tébar (2003) son:

 

  • Es un experto que domina los contenidos, planifica (pero es flexible).
  • Establece metas: perseverancia, hábitos de estudio, autoestima, metacognición; su principal objetivo es que el mediado construya habilidades para lograr su plena autonomía.
  • Regula los aprendizajes, favorece y evalúa los progresos; su tarea principal es organizar el contexto donde se ha de desarrollar el sujeto, y facilitar su interacción con los materiales y el trabajo colaborativo.
  • Fomenta el logro de aprendizajes significativos, transferibles.
  • Estimula la búsqueda de la novedad: curiosidad intelectual, originalidad y pensamiento convergente.
  • Potencia el sentimiento de capacidad: autoimagen, interés por alcanzar nuevas metas.
  • Enseña qué hacer, cómo, cuándo y por qué; ayuda a controlar la impulsividad.
  • Comparte las experiencias de aprendizaje con los alumnos: discusión reflexiva, fomento de la empatía del grupo.
  • Atiende las diferencias individuales.
  • Desarrolla en los alumnos actitudes positivas: valores.
  • El acto didáctico define la actuación del profesor para facilitar los aprendizajes de los estudiantes.
  • Las actividades de enseñanza de los profesores están inevitablemente unidas a los procesos de aprendizaje que, siguiendo sus indicaciones, realizan los estudiantes.
  • El objetivo de docentes y discentes siempre consiste en el logro de determinados aprendizajes y la clave del éxito está en que los estudiantes puedan y quieran efectuar las operaciones cognitivas convenientes para ello, e interactuar adecuadamente con los recursos educativos a su alcance.

 

Con base en estas competencias, existen diversas posibilidades al diseñar un programa de formación continua del profesorado. En este sentido, cobran especial interés los centros de maestros, cuya misión es apoyar, de forma externa, las escuelas de educación básica; además, sirven como plataforma para la formación continua, la innovación y el intercambio de información de carácter pedagógico. El asesoramiento que prestan se concentra en la mejora educativa del centro educativo a través de múltiples modalidades, como formación del profesorado, consulta, información y provisión de materiales.

Los centros de maestros brindan soporte a los docentes y directivos, así como apoyos técnico-pedagógicos en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, como una herramienta pedagógica para mejorar su práctica docente y generar un modelo flexible con ayuda de tecnología. Por medio de éste, los docentes pueden maximizar sus capacidades de aprendizaje en un ámbito de permanente actualización y libertad pedagógica, en busca de que los protagonistas del proceso enseñanza-aprendizaje mejoren sus resultados y competencias.

Por otra parte, en la formación individualizada, el profesorado participa a título individual en cursos, diplomados, talleres, entre otras acciones. Las actividades formativas que se plantean al profesorado persiguen no sólo el perfeccionamiento de la práctica docente, sino que ésta incida directamente en el avance de los rendimientos del alumnado y en su desarrollo cívico-social. Siempre que sea posible, por el carácter de la actividad, ésta tendrá un seguimiento de aplicación práctica en el centro docente o en el alumnado cuya situación de partida se pretende mejorar.

Es conveniente mencionar que cada año, y de manera permanente, la Dirección General de Formación Continua de Maestros en Servicio, a través de los centros de maestros, ofrecen el Catálogo Nacional de Formación Continua y Superación Profesional para Maestros de Educación Básica en Servicio, mediante el cual se pone a disposición de los docentes cursos, talleres, diplomados y programas que permitan actualizar y perfeccionar, por ende, su práctica educativa.

Actualmente, el programa HDT está dirigido a los alumnos, docentes y directivos de escuelas primarias y secundarias generales, técnicas y telesecundarias, aunque luego ampliará su cobertura al ámbito de la educación preescolar.

En los últimos años, HDT ha transitado hacia la construcción de modelos educativos tendentes a promover la participación, creatividad e iniciativa de alumnos, docentes, directivos y padres de familia; modelos que, a la vez, buscan integrar el enfoque constructivista del aprendizaje al uso de las nuevas TIC, tal como lo requiere la sociedad de conocimiento a la que México está incorporándose.

Al consultar la información disponible a diciembre de 2012, se observa que, en cinco años, HDT ha cursado por distintas etapas: en 2007 se diseñó el proyecto y las líneas generales para su instrumentación; en ese mismo año se probaron, en 17 escuelas secundarias y dos centros de maestros, los conceptos de uso y desarrollo de las TIC. Durante 2008 se llevó a cabo un estudio experimental en 200 escuelas secundarias de las tres modalidades con la finalidad de probar la viabilidad del programa en todo el país. En 2009 se inició una etapa de generalización de la operación de HDT, que ha requerido la planeación, organización e intervención de las figuras educativas en los niveles local, escolar, estatal y nacional.

De 2010 a la actualidad, el HDT se encuentra en una fase de expansión de su cobertura y los avances alcanzados en las etapas anteriores sentaron las bases para la emisión, autorización y publicación de las reglas de operación que, a partir de esa fecha, han orientado la planeación de acciones y recursos financieros para la instrumentación del programa en cada escuela y estado.
En 2010, hubo afectación presupuestaria y demora en licitación de equipo y conectividad de aulas, lo que dificultó el cumplimiento de metas. Los datos preliminares (a diciembre de 2010) muestran que, de la meta programada para instalar 2 624 aulas telemáticas, se logró 32.4%. Se alcanzó 66.6% de la meta de cursos de formación docente validados, es decir, 13.3% de 20%. El 8.2% de los alumnos se beneficiaron con el uso del aula de una meta de 931 000 alumnos. Ind. de fin y propósito en MIR10 carecen de relevancia para valorar el efecto del programa, aunque en MIR11 cambió indicador de fin. Existen inconsistencias en metas programadas de indicadores de instalación de aulas telemáticas (ind. 1 y 3 de gestión), se utilizan dos valores de metas distintos (2,624 y 62,405); los valores de metas también discrepan con aquellos reportados en cobertura.
Si bien las últimas propuestas de actualización digital se ven orientadas a la implantación e integración de las tecnologías en las escuelas y las aulas, atendiendo la falsa creencia y asunción de que los beneficios de las TIC vendrían como un extra por la simple y llana dotación de ellas, el HDT es más que eso: no sólo lleva equipo de cómputo e internet a las aulas, sino que se apoya en las ventajas que ofrecen las TIC para promover nuevas formas de aprender, enseñar, colaborar y generar conocimientos, ¿será entonces que no es capacitación tanto como voluntad por parte de los docentes lo que hace falta para alcanzar una verdadera educación de calidad?
Una oferta de actualización pertinente debe partir de las necesidades de los propios docentes; no puede ser ajena a los procesos intrínsecos de sus prácticas educativas. La aberración de muchos de estos docentes “tecnofóbicos” surge del propio desconocimiento de las bondades que pueden representar el echar mano de estos nuevos recursos tecnológicos.
Una formación efectiva  deberá promover la autoestima, la seguridad y autoevaluación, la creatividad, la sensibilidad al cambio, la capacidad de innovación, la toma de decisiones y la resolución de problemas educativos.
Muchas veces incorporar nuevos recursos al aula y a la dinámica de enseñanza puede ser complicado; por eso, se ha diseñado la propuesta de acompañamiento para nunca dejar solos a los profesores. Esta opción de formación permanente ofrece un esquema de desarrollo gradual de competencias que van más allá de las tecnológicas básicas:

 

  • Capacitación inicial. La propuesta considera una capacitación inicial que familiarice al maestro en el reconocimiento y manejo básico del equipo de cómputo y los distintos dispositivos tecnológicos que habrá en las aulas, así como en el conocimiento y manejo de la plataforma Explora, sus principales herramientas y la identificación de los materiales educativos digitales.
  • Formación permanente. Posterior a este primer momento, el maestro cuenta con una diversidad de propuestas de formación que lo llevarán a reflexionar sobre el uso de las TIC en el ámbito educativo y a utilizar de forma creativa los recursos elaboradoras para las asignaturas de primaria y secundaria.

 

El segundo aspecto del acompañamiento radica en la asesoría permanente, la cual se dará en dos niveles: asesoría tecnológica y asesoría pedagógica.
Cada estado de la república cuenta con una mesa de ayuda tecnológica encargada de asistir a los maestros y directores en temas relacionados con la operación de los equipos de cómputo y la conectividad, la pérdida, sustracción, reparación y sustitución de equipos. Existe una mesa pedagógica que proporcionará orientación sobre las mejores formas de utilizar los recursos tecnológicos al alcance de los maestros, así como una preparación constante para ayudarlos en el perfeccionamiento de sus prácticas pedagógicas para la adquisición de habilidades digitales en el aula, así como fomentar el desarrollo de profesores críticos y propositivos que transformen la actividad pedagógica en el aula.
Esta propuesta de acompañamiento busca crear redes sociales de conocimiento a través de las cuales los maestros puedan intercambiar materiales educativos, propuestas pedagógicas y demás información. De esta manera podrán compartir experiencias, resolver dudas y generar un trabajo conjunto, lo que, sin duda, se reflejará en planteamientos concretos mucho más ricos para el trabajo en el aula con los estudiantes.

RESULTADOS

El programa de HDT es una estrategia de reciente implementación que cuenta con la percepción positiva de maestros, directores y alumnos, en relación con su potencial para fortalecer el aprendizaje y en especial el desarrollo de las habilidades digitales de docentes y alumnos (evaluación externa, 2009).

De acuerdo con los datos preliminares de los indicadores de desempeño (Matriz de indicadores para resultados, 2009), disponible en el Sistema de Evaluación del Desempeño (SED), se instalaron 32.4% de las aulas telemáticas programadas; 8.2% de los alumnos que se planeaba beneficiar utilizaron, por lo menos, una vez a la semana el aula telemática.

Hubo un avance positivo en el diseño de materiales educativos y criterios para el desarrollo del sistema de gestión escolar y estándares para la capacitación y certificación de competencias digitales. Sin embargo, la información disponible en el SED, y el propio grado de avance del programa, muestran que aún no se ha llegado al punto que permita valorar el cumplimiento del fin del programa, que se refiere a su contribución en el aprendizaje de los estudiantes y la inserción de los alumnos en la sociedad del conocimiento.

El programa considera las diferencias en el desarrollo de habilidades digitales de docentes y alumnos en la generación de criterios y estándares de cursos educativos y de formación, y emprende acciones en el diseño de diversos modelos de equipamiento para mejorar sus resultados.

El  programa HDT ha diseñado criterios y estándares de competencia en el uso de TIC que sirven como referente para la evaluación y certificación de los docentes y personal que implementa el programa.

Los principales desafíos son: mejorar operación de programas estatales y de programas de trabajo en escuelas, y garantizar instalación oportuna de infraestructura y conectividad, funcionamiento de equipos y desarrollo de modelos educativos que consideren la diversidad y brecha de capacidades y aptitudes de estudiantes, docentes y centros educativos.

 

CONCLUSIONES

Los procesos de dotación de TIC a la escuela en México han significado un horizonte de desafíos, descalabros, potencialidades y expectativas que ahora, después de casi veinte años del inicio de las primeras iniciativas y a seis años del arranque del programa HDT, reclaman una reflexión fundada no sólo en evaluaciones de desempeño, sino también en investigaciones que permitan comprender lo que ha sucedido y sus implicaciones en las comunidades escolares de nuestro país. La pretensión de esta investigación es aportar a este conocimiento necesario una dimensión capital, pero poco considerada en la manera en que clásicamente se encaran, desde la mirada oficial, los procesos de dotación de TIC. La atención en los procesos culturales que estos programas movilizan y en los cuales encuentran acogida o rechazo es, por sí misma, una señal positiva que celebramos, pues denota ya un interés en el tema. En la medida en que las autoridades reconozcan que a la par de las consideraciones tecnológicas y didácticas es necesario atender los procesos simbólicos, las sensibilidades, representaciones y condiciones culturales de las comunidades de la escuela básica, se tendrá un panorama con mejores posibilidades de generar transformaciones reales y enriquecedoras.
Así, esta investigación es una afirmación de que la cultura de formación docente es un elemento sustancial en el desarrollo de los proyectos educativos (no hay dinámica educativa al margen de los principales actores, los docentes, pues la innovación misma se estructura, potencia y circula a través de procesos diversos de enseñanza-aprendizaje). En otros términos, lo aquí expuesto es la forma en que se promueve el desarrollo de competencias digitales docentes por medio del programa HDT, en el que se ponen al alcance de los docentes que busquen mejorar su práctica educativa recursos tecnológicos que detonen las bondades de las TIC.
El desarrollo de competencias digitales docentes en la educación básica a través del programa HDT es una propuesta metodológica para hacer frente a los retos que el nuevo paradigma digital plantea, lo cual representa construir una sociedad justa, democrática y plural, donde sus miembros, tanto en lo individual como en lo social, tengan la capacidad de apropiarse de los conocimientos disponibles en cualquier parte y aprovecharlos para generar un beneficio para toda la ciudadanía; así, se elevaría el índice de competitividad nacional, lo que traería consigo un bienestar general. 
Se requiere que quienes asumimos hacer frente a este reto, participemos en el diseño de estas propuestas, y conocer todos los recursos tecnológicos disponibles (infraestructura, medios, recursos de información, entre otros), así como las ventajas y limitaciones de éstos para poder relacionarlos con los objetivos, los contenidos, las estrategias y actividades de aprendizaje y la evaluación.
Las TIC se conciben como elementos fundamentales para el desarrollo político, económico y social de los países, y cobran sentido en el México de hoy que se perfila hacia una sociedad de la información que aspira ser una sociedad del conocimiento; resulta necesario impulsar el desarrollo y la utilización de las TIC en el sistema educativo para apoyar el aprendizaje de los estudiantes, lo cual se verá reflejado en la consolidación de sus competencias para la vida.
Vale la pena destacar que los procesos de enseñanza y aprendizaje con el uso de herramientas digitales en las aulas, se basan en las relaciones que se establezcan entre el contenido que es objeto de enseñanza y aprendizaje, la actividad facilitadora del docente y la actividad de aprendizaje de los alumnos; los medios tecnológicos son un valioso recurso al utilizarse como herramienta y no como fuente absoluta de conocimiento, con lo que se evita reproducir con ellas los vicios ocultos de la escuela tradicional, como son la pasividad o el conductismo.

La formación digital de los docentes se ha convertido en una necesidad educativa prioritaria, no por moda, sino porque impactan en aspectos como:

  • Ampliar la cobertura y oferta de los servicios de educación, a través de sus diversas modalidades.
  • Fortalecer el sistema educativo en las modalidades presencial, virtual y a distancia mediante el acceso a contenidos y recursos en línea.
  • Promover el uso de las TIC en el contexto educativo.
  • Atender la demanda de servicios educativos.

 

Por ello, se requiere prestar la atención adecuada a estas nuevas pedagogías y darles el tratamiento que exige cualquier ambiente de aprendizaje, considerando sus características particulares, los elementos que lo componen y el rol que juega cada uno de los actores educativos. La diferencia no la hace sólo la integración de la tecnología, sino el trabajo que como docentes realicemos para obtener todo el beneficio de esta integración en la educación.

 

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