Apertura. Revista de innovación educativa‏
Apertura 17

Aprendizaje colaborativo en ambientes virtuales y sus bases socioconstructivistas como vía para el aprendizaje significativo

Edith Inés Ruiz Aguirre

Nadia Livier Martínez de la Cruz

Rosa María Galindo González

Universidad de Guadalajara

 

RESUMEN

El presente artículo es parte de un proceso de investigación en torno al aprendizaje, sus relaciones y significados para la construcción colaborativa de aprendizajes significativos. El desarrollo de la Web 2.0, la generación de comunidades de aprendizaje, al igual que la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) como herramientas en los procesos de aprendizaje han favorecido el aprendizaje colaborativo en ambientes virtuales, considerando la interacción y la reciprocidad intersubjetiva como facilitadores que permiten la construcción colectiva del conocimiento entre un grupo que comparte objetivos cognitivos comunes. El aprendizaje significativo se logra al transitar del interaprendizaje al intraaprendizaje a partir de los vínculos y relaciones entre los conocimientos previos y la nueva información; de esta manera se logra la co-construcción conjunta de aprendizajes significativos. 

Palabras clave:

Aprendizaje colaborativo, ambiente virtual de aprendizaje, interacción, aprendizaje significativo y socioconstructivismo.

 

LAS COMUNIDADES VIRTUALES DE APRENDIZAJE

Los responsables de la educación en la sociedad del conocimiento están ante paradigmas cambiantes, en los que "la enseñanza ya no se entiende como el esfuerzo por hacer aprender a alguien que se encuentra en la orilla de la ignorancia, se mira más bien como el desafío de llegar a ser capaz de diseñar ambientes y condiciones propicias para que los sujetos puedan aprender" (Novoa, 1998, en Domínguez, 2010, p. 3). En este contexto, la incorporación de las TIC a los sistemas educativos ha potencializado la capacidad transformadora que ofrecen en su uso, tanto en la producción de una serie de cambios y transformaciones de las formas en que se representan y ejecutan los procesos de enseñanza y aprendizaje como en la generación de nuevos entornos educativos, en los que participan un grupo de personas que interactúan a través de una red y utilizan las TIC como instrumento de comunicación a fin de cumplir con un objetivo de aprendizaje determinado: entorno denominado comunidades virtuales de aprendizaje (CVA).

Incorporar a las TIC y las CVA en la enseñanza implica la creación de nuevos mecanismos comunicativos que impulsen situaciones de aprendizaje. Coll y Martí plantean que las tecnologías "pueden llegar a comportar una modificación sustancial de los entornos de enseñanza y aprendizaje" (en Bustos y Coll, 2010, p. 164); esto implica diseñar nuevas estructuras y recursos formativos mediados por sistemas comunicativos no convencionales. Con la aparición de internet, en especial la Web 2.0, se "promueven la interacción para involucrarse en procesos de compartición y construcción conjunta del conocimiento, que hacen posible la interacción grupal" (Shirky, 2003, en Bustos y Coll, 2010, p. 164). Dicha interacción ayuda a la generación y construcción del aprendizaje colaborativo en escenarios de enseñanza- aprendizaje utilizando recursos tecnológicos comunicativos que fomenten dicho aprendizaje.

Tabla 1. Recursos tecnológicos que favorecen el aprendizaje.

 

La tabla 1 describe los recursos tecnológicos comunicativos que favorecen el aprendizaje colaborativo y sus aplicaciones en la enseñanza en línea (adaptación de la recopilación de Colvin y Mayer, 2007, en Díaz y Morales, 2008-2009, pp. 8-9).

Desde el punto de vista pedagógico, los recursos tecnológicos comunicativos que ofrecen las TIC representan ventajas para el proceso de aprendizaje colaborativo, ya que permiten: estimular la comunicación interpersonal; el acceso a información y contenidos de aprendizaje; el seguimiento del progreso del participante, en lo individual y grupal; la gestión y administración de los alumnos; la creación de escenarios para la coevaluación y autoevaluación, y principalmente la construcción de significados comunes en un grupo social determinado (Díaz y Morales, 2008-2009).

 

APRENDIZAJE COLABORATIVO EN AMBIENTES VIRTUALES (ACAV), UN ESPACIO PARA LA CONSTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO SOCIAL

El ACAV se concibe como el espacio virtual en donde interactúan dos o más sujetos para construir aprendizaje por medio de la discusión, reflexión y toma de decisiones; los recursos informativos actúan como mediadores psicológicos y eliminan las barreras espacio-tiempo; abren la posibilidad de la educación individualizada a un contexto de amplia interacción social. "Es un proceso en el que cada individuo aprende más de lo que aprendería por sí solo, fruto de la interacción de los integrantes del equipo" (Guitert y Giménez, 2000, p.114).

En el desarrollo de un grupo, por tanto, la interacción se convierte en un elemento clave, toma en cuenta que es el proceso esencial de juntar las contribuciones de los participantes en la cocreación de conocimiento (Gunawardena, Lowe & Anderson, 1997). La interactividad como eje medular de este proceso responderá a un conjunto de relaciones que se establecen con un propósito, sea éste consciente o no, y en el que la interacción entre personas en un contexto específico aporta un aprendizaje significativo; en éste, los materiales, servicios, actividades e interacciones toman significado para el sujeto en la medida en que se construye a partir de los vínculos que logra establecer con conocimientos anteriores (Pozo, Nora, Pérez et al., 2007).

Crook (1998) menciona que el aprendizaje se genera a partir de la combinación de una serie de principios, como la articulación, el conflicto y la co-construcción.

  • El principio de la articulación se refiere a la relación entre el valor educativo y cognitivo. Esta estrategia de aprendizaje se deriva de la necesidad del participante de organizar, justificar y declarar sus propias ideas a sus compañeros, y de su interpretación, es decir, traducción cognitiva, para que sea comprendida por sus iguales.
  • El principio del conflicto asume que los beneficios se producen en el contexto de los desacuerdos y de sus refuerzos para resolverlos, desacuerdos que estimulan los movimientos discursivos de justificación y negociación.
  • El principio de co-construcción hace referencia a la significación que tiene el hecho de compartir objetivos cognitivos comunes, en los cuales el resultado alcanzado no sea la simple yuxtaposición de información, sino su elaboración, reformulación y construcción conjunta entre los participantes (Crook, 1998).

En este sentido, el aprendizaje en la interacción social mediada por lo recursos tecnológicos comunicativos produce efectos sobre la percepción, interpretación, motivación, negociación y especialmente sobre el aprendizaje y la adaptación del individuo. Las relaciones entre los aspectos sociales y los cognitivos son de complementariedad y de equilibrio entre el interaprendizaje y el intraaprendizaje.

Las autoras de este artículo, con el propósito de esclarecer lo anterior, proponen el concepto de ACAV como:

La construccción del conocimiento como actividad social, que influye en los procesos cognitivos de los sujetos que interactúan e intercambian información, percepciones, experiencias, sensaciones y conceptos, donde la comunicación mediada por el asesor y por los recursos tecnológicos proporcionan los medios didácticos y técnicos para almacenar, organizar, procesar y reformular las ideas aportadas por cada participante, a fin de construir de manera colaborativa conceptos de la realidad intersubjetiva, con significados orientados a favorecer procesos cognitivos individuales creados desde la colectividad, para enfrentar y resolver problemas, analizar situaciones o crear nuevos escenarios para la reflexión, la producción y la transformación de la información a conocimientos.

De lo antepuesto, se deduce que el rol del alumno y el asesor se transforman para dar respuesta a las nuevas tendencias en educación, centradas en el estudiante. El ACAV exige a los docentes un conocimiento holístico e integrador, una comunicación asertiva, que coadyuve a la asesoría de los estudiantes y al pertinente intercambio de ideas con otros asesores dentro del contexto global. Para lograrlo, es necesario destacar la necesidad tanto del estudiante como del asesor, de contar con las competencias para la interactividad colaborativa en los ambientes virtuales de aprendizaje, a fin de responder a acciones que potencien las más altas capacidades del hombre.

 

BASES SOCIOCONSTRUCTIVISTAS DEL ACAV

El hombre es un ser social, que vive en relación con otros, aprende y se desarrolla en un proceso de interacción, intercambio, socialización, producción y construcción, en el cual la actividad grupal es la forma de expresión de los vínculos que se establecen entre ellos, así como la percepción de la realidad. El aprendizaje es un proceso de construcción social del conocimiento y de cambio conceptual, generado mediante la reciprocidad intersubjetiva, la confrontación y la reflexión colaborativa sobre la praxis. Por lo tanto, supone la participación en una comunidad para dejar de ser considerado como la adquisición de conocimientos individuales y entonces ser reconocido como un proceso de participación social.

Comprender el ACAV desde esta posición socioconstructivista supone que:

  • El aprendizaje colaborativo es construir un conocimiento aplicado a las diferentes concepciones y a los distintos contextos que intersubjetivamente permiten una representación colectiva de la realidad. Esta representación implica la movilización de estructuras significativas, donde la realidad es interpretada desde la individualidad, pero construida desde la colectividad. En este sentido, Schutz indica que la estructura cognoscente se construye a partir de un proceso social de intercambio, en el cual "el mundo intersubjetivo no es un mundo privado, es común a todos (1972, p. 10).
  • El aprendizaje colaborativo genera la participación en una comunidad y es reconocido como un proceso de participación social. Este proceso se denomina de participación periférica legítima, puesto que el nuevo participante, que se mueve de la periferia de la comunidad hacia el centro, llegará a ser más activo y a estar más comprometido con el grupo y, por ello, asumirá una nueva identidad (Lave & Wenger, 1991). La participación periférica sugiere una apertura, un modo de acceder a las fuentes del conocimiento y la comprensión, a través de una creciente introducción al proceso de aprendizaje dentro de la comunidad de aprendizaje virtual.
  • El aprendizaje colaborativo no siempre requiere la instrucción explícita, sino que, a través de la observación, el intercambio, escucha activa, la percepción y los sentidos se van igualmente adquiriendo diferentes conocimientos y habilidades; aquí, los aprendices son participantes plenamente reconocidos como tales por los demás integrantes de ese grupo social. Especial importancia se concede a la práctica, decisiva para poder aprender aquello que ha de ser aprendido.

El socioconstructivismo considera a las comunidades de aprendizaje como lugares privilegiados para la adquisición y creación de conocimientos. Tales comunidades constituyen el contexto para desarrollar una práctica como un proceso activo, dinámico e histórico de participación en la negociación de significado, en el que a la par se construyen las identidades de los participantes y su aprendizaje. El aprendizaje considera la importancia de las interacciones sociales entre las personas, que actúan en un mundo social y cultural donde se construyen y coconstruyen significados sociales y, por ende, cognitivos que afectan las estructuras de pensamiento de los actores, tal como lo señala Schutz: "Me encuentro a mí mismo en mi vida diaria dentro de un mundo social preorganizado que me sobrevivirá, un mundo compartido desde el exterior con semejantes organizados en grupos" (Schutz, 1973, citado en Ritzer, 1995, p. 329).

En este sentido, se concibe al hombre como un ente producto de las interacciones y de los procesos sociales y culturales. Vigotsky (1978) considera que el aprendizaje colaborativo se avala, porque el ser humano es un ser social que vive en continua interacción con otros y los grupos de expresión con los vínculos que se establecen entre ellos. Al igual, el pensamiento se desarrolla y forma en la comunicación, en la que destacan los beneficios cognitivos y afectivos que impliquen el aprendizaje grupal como elemento que establece un vínculo dialéctico entre el proceso educativo y el de convivencia en la sociedad donde surge (Estrada, 2010), y genera estos mismos efectos en los grupos de aprendizaje virtual.

Desde este paradigma, la educación virtual promueve el desarrollo integral del alumno. La función del tutor o asesor debe propiciar, mediante las herramientas Web 2.0, procesos graduales de aprendizaje en los cuales el intercambio y la interacción social como mecanismos para su generación sean fundamentales, ya que despiertan en el sujeto una serie de procesos evolutivos internos capaces de operar. Sólo cuando el alumno está en interacción con otros que lo rodean y en cooperación con pares o expertos, permite que los iguales ejerzan el papel de mediadores, además de favorecer la interiorización de los procesos cognitivos y sociales implicados (Monereo y Durán, 2003).

Estos fundamentos epistemológicos dan soporte al aprendizaje colaborativo, que se concibe como una estrategia fundamental en los procesos cognitivos y de interacción social, y su relación con las condiciones y características para obtener sus resultados, como son: grupos pequeños, metas comunes, corresponsabilidad, el logro y la interacción social y, principalmente, la formulación de alternativas para resolver problemas.

 

EL APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO EN EL ACAV

El aprendizaje colaborativo es parte del modelo constructivista cuyo postulado se basa en la idea de la educación como un proceso de socioconstrucción, es decir, de la apertura a la diversidad y la tolerancia; los alumnos deben trabajar en grupos, colaborar y cooperar empleando una serie de estrategias que les faciliten la interacción y la comunicación, de modo que aporte desde lo individual al proyecto común y constituya un proyecto colectivo.

Transitar entre el interaprendizaje al intraaprendizaje es adentrarse a su significatividad como un proceso complejo interno del alumno que aprende; para ello, se requiere fundamentar qué se entiende por aprendizaje significativo. Jonassen, Peck y Wilson (1999) refieren que el conocimiento se construye. Las personas edifican representaciones mentales del mundo y del contexto en que se mueven. Crean modelos en un proceso de elaboración, acomodación y asimilación de nuevos conceptos, representaciones y proposiciones de las informaciones significativas con que se enfrentan, y que anclan y construyen sobre los conocimientos construidos previamente por los individuos.

El aprendizaje significativo en los ambientes virtuales debe ser un proceso de búsqueda de significados, conocimientos sociales que trascienden a escenarios más complejos, que son aplicados y transferidos a realidades profesionales o personales de la cotidianidad. Coll (1994) considera que hablar de aprendizaje colaborativo equivale a poner en relieve el proceso de construcción de significados. Para Ausbel (1983), la construcción de significados depende, fundamentalmente, de relacionar, con orden y jerarquía, los nuevos conocimientos.

Por lo anterior, el ACAV, como vía para generar aprendizajes significativos, requiere una serie de elementos y condiciones que lo faciliten, por lo que plantea las siguientes estrategias:

  • Proponer actividades auténticas desde el ACAV para el diseño de tareas realistas, relevantes y significativas para los alumnos, en las cuales las implicaciones directas de las acciones al aplicar el conocimiento a situaciones reales permitan en ellos la capacidad de construir un nuevo conocimiento para resolver otra situación problemática similar en el mundo real (Wilson y Cole, 1996).
  • Adquirir habilidades de resolución de problemas y toma de decisiones colaborativas, en las que el trabajo conjunto para la generación de hipótesis y la exploración incluyan el uso de espacios de debate sincrónico y asincrónico que permita a los estudiantes analizar los problemas de un caso, gestionar un proyecto, resolver un problema o realizar una investigación.
  • Realizar actividades exploratorias mediante bases de datos y bibliotecas virtuales que proporcionen datos científicos y estadísticos con información actualizada, el uso de web, herramientas y lenguaje para desarrollar los módulos de aprendizaje centrados de la realidad.
  • Compartir perspectivas múltiples y generalizar su comprensión y conocimiento de modo que pueda ser aplicable a diversos contextos. Las articulaciones se pueden conseguir por diferentes medios, incluyendo el trabajo de equipo, los debates y discusiones de temas, reportajes, presentaciones de resultados, la negociación y la defensa de conocimientos adquiridos en entornos de aprendizaje (Oliver, Herrington, & Omari, 1996).
  • Para trabajar en el ACAV, se necesita compartir experiencias, conocimientos y tener una meta grupal definida; la retroalimentación es esencial para el éxito de la tarea; lo que debe ser aprendido sólo puede conseguirse si el trabajo del grupo es realizado en colaboración. Es el grupo el que decide cómo realizarla, qué procedimientos adoptar, cómo dividir el trabajo (Gros y Silva 2006).
  • El ACAV requiere construir objetos de aprendizaje colaborativos que integren los diversos recursos tecnológicos comunicativos, que promuevan la comunicación sincrónica y asincrónica que manifiesten los principios de articulación, conflicto y co-construcción (Crook, 1998), así como la generación de comunidades de aprendizaje (Lave y Wenger, 1991).
  • Establecer procesos de coevaluación y autoevaluación entre los integrantes del grupo es una condición para lograr el aprendizaje significativo en una colectividad no competitiva, en la que todos los miembros contribuyan al aprendizaje y colaboren en la construcción de conocimiento.

De lo expuesto, se concluye que el ACAV concibe al alumno como un ente social, protagonista y producto de las múltiples interacciones sociales en que se ve involucrado a lo largo de la vida, en las cuales construye el conocimiento, primero en un plano interindividual y luego en uno intraindividual, proceso denominado ley de la doble formación del desarrollo, porque primero lo coconstruye con sus compañeros y después para sí mismo. El proceso de internalización es entendido como formación de significados de la estructura del pensamiento; lo importante es que no debe verse como un acto puramente individual, sino como una auténtica coautoría compartida entre el asesor y los compañeros. Por lo tanto, el papel de la interacción social con los que saben más –expertos– son considerados fundamentales para el desarrollo cognitivo y sociocultural del individuo (Guzmán, 2004).

Este artículo pretende contribuir a la generación de un ACAV con estrategias docentes que permitan desarrollar en el alumno diferentes habilidades personales y sociales, y conseguir que cada integrante del grupo se sienta responsable no sólo de su aprendizaje, sino de los que se generen en grupo. Partiendo de los principios de Crook (1998), se intenta favorecer en los alumnos procesos de articulación, conflicto y co-construcción, en los que se instaure una comunidad de aprendizaje, con redes de significado comunes configuradas a partir de la interrelación e interacción con otros, que propicien logros a nivel académico, social e intrapersonal.

Poner mayor hincapié en las interacciones que surgen de la aplicación del ACAV y su probable relevancia al momento de evaluar el trabajo colaborativo, permitiría en un estudio más detallado entender la dinámica que surge al aprender colaborativamente en ambientes virtuales, así como definir cuál es el apoyo que le pueden brindar los recursos tecnológicos comunicativos y las estrategias colaborativas por parte del docente al proceso de aprendizaje de los alumnos.

Vale la pena destacar que el concepto de ACAV no está concluido; forma parte de una construcción de significados compartidos y articulados que involucran otros conceptos fundamentados por los autores citados en este artículo. Como parte de la investigación, los procesos de integración requieren un tratamiento que aporten los elementos que constituyan representaciones desde los escenarios virtuales y, específicamente, en el ámbito de la educación superior.

 

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Apertura vol. 10, núm. 2, octubre 2018 - marzo 2019, es una revista científica especializada en innovación educativa en ambientes virtuales que se publica de manera semestral por la Universidad de Guadalajara, a través de la Coordinación de Recursos Informatiivos del Sistema de Universidad Virtual. Oficinas en Lerdo de Tejada 2640, colonia Arcos Vallarta, C.P. 44130, Guadalajara, Jalisco, México. Tel.: 3268-8888 ext. 18775, www.udgvirtual.udg.mx/apertura, apertura@udgvirtual.udg.mx. Editor responsable: Alicia Zúñiga Llamas. Número de Reserva de Derechos al Uso Exclusivo del Título de la versión electrónica: 04-2009-080712102200-203, e-ISSN: 2007–1094; número de Reserva de Derechos al Uso Exclusivo del Título de la versión impresa: 04-2009-121512273300-102, ISSN: 1665–6180, otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Número de Licitud de Título: 13449 y número de Licitud de contenido: 11022 de la versión impresa, ambos otorgados por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. Responsable de la última actualización de este número: José Mariano Isaac Castañeda Aldana, Lerdo de Tejada 2640, colonia Arcos Vallarta, C.P. 44130, Guadalajara, Jalisco. Fecha de última actualización: 28 de septiembre de 2018.