PAAKAT: Revista de Tecnología y Sociedad
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Paakat: Revista de Tecnología y Sociedad
ISSN: 2007-3607
Universidad de Guadalajara
Sistema de Universidad Virtual
México
suv.paakat@redudg.udg.mx

 

Año 6, número 10, marzo-agosto 2016

 

 

El rol articulador del profesor: una perspectiva social y tecnológica

 

 

Claudia Camacho Real

Sistema de Universidad Virtual de la Universidad de Guadalajara
México.

Guadalupe María Becerra Sánchez* 

Centro Universitario Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara
México

 

 

[Recibido: 04/09/2015; aceptado para su publicación: 04/02/2016]

 

 

Resumen

A partir de una recapitulación histórica sobre cómo ha evolucionado la interacción del profesor con el uso social de la información, con el avance de la tecnología y con sus aprendices, estamos reconociendo que el rol mediador del profesor impacta no sólo en el aprendizaje sino también en la configuración de las estructuras sociales que devienen, como la denominada sociedad del conocimiento.

El documento reflexivo pone sobre la agenda de la investigación social los estudios empíricos en el ámbito de la educación: la necesidad de conocer cómo se está reconstruyendo el sistema educativo que garantice las aspiraciones de la educación de calidad. Analizar el tema nos permite ofrecer un enfoque para trabajar el uso educativo de las computadoras y el internet, sobre todo, en este momento que involucra un formal proceso nacional de reforma educativa, caracterizado por priorizar la incorporación de la tecnología a la educación, soslayando la importancia del desarrollo de habilidades y competencias digitales.

La reflexión se organiza a partir de dos premisas teóricas: la primera sitúa el rol del profesor como un agente social capaz de participar en la configuración de las estructuras de la sociedad del conocimiento; la segunda, la facultad relativa que posee el profesor de controlar de manera reflexiva las condiciones, los recursos relacionados con el uso de la tecnología en el contexto del modelo educativo actual. El soporte teórico de ambas premisas se basa en la teoría de la estructuración de Giddens (2011) y en la perspectiva sociocrítica de la tecnología educativa de Fainholc (2000).

Palabras clave: Rol articulador del profesor, Perspectiva instrumental y sociocrítica de la tecnología.


The profesor’s linking role: a social and technological conception


Abstract

Based on a historical review of how has been the evolution between interaction of the teacher and the social use of information, with the advances of technology and their students we are recognizing that the mediating role of the teacher impacts not only in learning but also in the configuration of social structures that become as the knowledge society.

The reflective document places on the agenda of social and empirical social studies in the field of education has the need to know how is occurring the rebuilding of educational system to ensure the aspirations of quality. The issue allows us to offer an approach to work the educational use of computers and the Internet, especially now that it’s involving a formal national educational reform process characterized by giving priority to the incorporation of technology education sidestepping the importance of developing skills and digital competences.

The reflection is organized from two theoretical premises, the first one places the role of the teacher as a social agent capable of participating in shaping the structures of the knowledge society, the second, the relative power that the teacher has to control reflectively the conditions, resources related to educational use of technology in the context of the current educational model. The theoretical support of both premises are based on the Structuring Theory of Giddens (2011) and the critical perspective of educational technology presented by Fainholc (2000).

Key Words: The profesor’s linking role, Instrumental and sociocritic conception of technology.

 

Introducción

La comprensión del proceso de construcción de la sociedad del conocimiento está siendo abordada desde diversas disciplinas que ofrecen información sobre este tema, el cual además de polémico es enriquecedor porque avanza y se edifica a partir de la reflexión teórica y las investigaciones empíricas como las que dan origen a este texto, que propone situar la importancia de la comprensión del rol mediador del docente para afrontar los desafíos del modelo social y educativo actual, a partir de la atención que los países han puesto en incorporar las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) a la educación, lo que se ha traducido en políticas públicas que orientan los objetivos prioritarios y la inversión económica para su implementación.

En esta reconfiguración de la sociedad se ha promovido el uso intensivo de las tecnologías de la información y la comunicación, fundamentado en los acuerdos internacionales tomados desde la primera reunión conocida como la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información. El sistema educativo forma parte del cúmulo de entidades sociales que han sido impactadas por el desarrollo tecnológico que otorga relevancia especial a la integración de redes de comunidades académicas y de desarrollo de innovaciones, que la mayoría de las veces no es considerada en los procesos de formación docente porque se otorga preferencia a la capacitación instrumental del manejo de los dispositivos y recursos. La sociedad del conocimiento se configura a partir del uso recurrente de la tecnología digital, razón por la cual se ha intensificado el empleo masivo de las computadoras y el internet en el mundo; sin embargo, la inclusión de la tecnología no es determinante para consolidarla.

A partir de una recapitulación histórica de la forma en que ha evolucionado la interacción del maestro con el conocimiento y con sus aprendices, estamos reconociendo que el rol mediador del docente impacta no solo en el aprendizaje sino también en la configuración de las estructuras sociales que devienen como la denominada sociedad del conocimiento, y la necesidad de poner en la agenda de la investigación social los estudios empíricos en el ámbito de la educación que lleven a conocer cómo se está reconstruyendo el sistema educativo que garantice las aspiraciones de la educación de calidad.

Abordar el tema nos permite ofrecer un enfoque desde el cual trabajar cuando se trata del uso educativo de las computadoras y el internet, sobre todo en este momento que involucra un formal proceso nacional de reforma educativa caracterizado por priorizar la incorporación de la tecnología a la educación, soslayando la importancia del desarrollo de habilidades y competencias digitales, así como la importancia del rol mediador del profesor como propone la perspectiva sociocrítica del desarrollo tecnológico.

 

Marco teórico

Partimos de dos premisas teóricas: la primera sitúa el rol del profesor como un agente social capaz de participar en la configuración de las estructuras de la sociedad del conocimiento; la segunda, la facultad relativa que posee el profesor de controlar de manera reflexiva las condiciones y los recursos relacionados con el uso educativo de la tecnología en el contexto del modelo educativo actual. Ambas premisas se basan en la teoría de estructuración de Giddens (2011) y en la perspectiva sociocrítica de la tecnología educativa de Fainholc (2000).

Giddens nos lleva a comprender cómo se van ordenando las prácticas sociales del profesor en el tiempo y en el espacio a través del concepto de la acción estructurada y su reproducción. El modelo de estratificación pretende resaltar las características de la acción en relación con la estructura. En este sentido, la función dual de la estructura radica en establecer límites fácticos y habilitar el cómo y con qué se desarrolla la acción social (2011).

Los agentes llevan a cabo la acción social y desempeñan un control sobre sus actividades, los contextos físicos y sociales en que se inscriben estas, lo que se traduce en una capacidad de racionalización de su conducta. En su rol de actores, los individuos recrean las condiciones que hacen posible sus actividades, de modo que en ellas está involucrada la estructura. Los agentes son elementos constitutivos y constituyentes de los procesos sociales.

El profesor es un agente y su posición racional es fundamental para transformar los procesos micro del binomio enseñanza-aprendizaje y la macroestructura social. Para esto, el profesor debe ser capaz de reflexionar sobre las intenciones que lo llevan a buscar un hacer y el resultado para generar un conocimiento entre lo que intenciona, expresa sobre su hacer y logra. Cuando el profesor ejerce un rol racional sobre su acción, puede reproducir de manera recursiva sus prácticas y, como consecuencia, legitima la estructura social o modificarla en un tiempo y espacio determinado. El profesor posee la capacidad de originar una diferencia, es decir, intervenir sobre el estado de las cosas, los usos y acciones que conforman su práctica (Giddens, 2011).

El profesor, al hacer uso de la tecnología desde un rol racional, es capaz de intervenir en la cultura y las mediaciones que establece en su práctica cotidiana construyendo las prácticas tecnológicas desde la relación articulada “sociedad-cultura-educación” que propone la perspectiva sociocrítica de la tecnología.

Consideramos que este marco de referencia coadyuva a establecer el análisis sociohistórico de los procesos educativos mediados por la tecnología (Fainholc, 2000) y a entender las prácticas sociotecnológicas como un modo de intervención cultural derivada de manera directa de las características específicas del proceso enseñanza-aprendizaje, mediadas y contextuadas en escenarios culturales y con actores particulares (Chan; Morales; Camacho, 2007). Lo anterior conlleva nuevos lenguajes, modos de comunicación, producción de conocimiento y reconstrucción de la cultura.

 

Desarrollo

El rol de profesor ha sido distinto a lo largo de la historia; se atañe a los cambios y crisis generados en la relación sociedad-educación-cultura. El profesor ha tenido que adaptarse a los continuos cambios sociales y a los avances tecnológicos. En este apartado se busca desarrollar un análisis sociohistórico como marco pertinente para construir una mirada comprensiva sobre cómo el uso social de la información y la cultura se han diseminado en los procesos educativos a través de las mediaciones del profesor jugando un rol fundamental constreñido-habilitado por la estructura social del momento y en el espacio de su desempeño (Serrano, 2007; Giddens, 2011).


El rol instrumentalista

De la mitad siglo XVIII y principios del XIX se desarrolla un gran conjunto de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales que configuran las nuevas condiciones sociales. Estos cambios permitieron el tránsito de una economía agraria-artesanal a una basada en la industria y producción mecanizada, generándose la revolución industrial (Gillard, 2011).

La educación de masas se encargó de conformar la fuerza laboral obrera de acuerdo con los nuevos requerimientos de la economía y la moderna sociedad. La enseñanza masiva se estandariza a fin de cubrir toda la población en edad laboral y prepararla para la vida en una sociedad industrializada. El método de enseñanza se caracterizó por el uso de supervisores y ejercicios repetitivos que tenían el propósito de enseñar a cientos de alumnos al mismo tiempo en una sola aula (Gillard, 2011). El perfil del profesor requería destrezas administrativas de control y supervisión para cumplir funciones como designar las rutinas, vigilar los procesos de operación y evaluar el producto realizado por el alumno.

El profesor anticipa el concepto “tarea” como eje que engrana las situaciones de aprendizaje centradas en el logro de un hacer que implica el dominio de la técnica. El aprendizaje de la técnica sucedía al ritmo de las interacciones verticales naturales a las relaciones sociales de producción, donde era fundamental el dominio de destrezas intelectuales y manuales; las intelectuales, orientadas a memorizar procesos o rutinas como componente estructural del hacer; y las manuales, a la aplicación de saberes vinculados al uso de herramientas como medio de transformación. Los procesos de aprendizaje sucedían bajo características instrumentales, memorísticas y mecanicistas.

El hacer del profesor era apreciado en tanto demostrara una formación especializada de conocimiento que cubriera las necesidades del momento tecnológico y enseñará una currícula alejada de la doctrina cristiana vinculada al auge de la producción de textos derivada del inicio de la imprenta.

La estructuración industrial logró ofrecer solidez y certidumbre en los sistemas de enseñanza, tanto que permanece actualmente en muchas de las prácticas educativas que se identifican con la concepción bancaria de la educación que presupone que el profesor con mejor desempeño era el que mayor información podía recordar, organizar y transmitir a los estudiantes considerados depósitos informativos.

A la vez se consideraba como mejor estudiante a aquel que pasivamente asimilaba y era capaz de memorizar así como recordar los contenidos (Freire, 1998). Bauman refiere que la memoria era un valor positivo en tiempos anteriores; es decir, el mayor alcance en el pasado y conservar más tiempo el recuerdo significaban riqueza (2008) y solidez cultural.

La memoria en su condición atesorada pierde utilidad en los tiempos actuales. El acelerado y gigantesco crecimiento de los servidores, las redes electrónicas y los dispositivos como el disco duro de nivel de terabyte solucionan el procesamiento y almacenamiento de la información, facilitando su acceso casi de manera instantánea en cualquier lugar a través de dispositivos portátiles y conectados (Pasquali, 2011). El rol del profesor en este momento histórico cumplió su función mediadora legitimando la estructura del sistema social desarrollista a través de prácticas educativas que al seguir reproduciendo propician desigualdad en el acceso y uso de la información.


El rol articulador

Los cambios sociohistóricos en las estructuras políticas, económicas, educativas y sociales han llevado al planteamiento de la mediación como un proceso de equilibrio o ajuste en el orden social (Serrano, 2007). El desbordado incremento de la innovación tecnológica e información, las redes de comunicación, las modificaciones en el modo de acceso cada vez más libre, circulante y con costos en continuo descenso ponen en desequilibrio la estabilidad del rol profesor que domina las capacidades heredas de las estructuras industriales. El rol del profesor en estos tiempos globales y desiguales requiere desarrollar capacidades racionales y relacionales que faciliten la gestión del conocimiento.

El profesor como agente social constituye una figura de mediación clave para influir en la formación de bienes simbólicos capaces de configurar imaginarios, representaciones culturales (Castro, 2007) y competencias que diferencian nuevos usos de la información y gestión del conocimiento. La mediación, por su naturaleza comunicativa y relacional, es de carácter flexible e integradora, ya que brinda pautas para los procesos de negociación entre:

a) los individuos, grupos y roles
b) la información y los medios
c) los procesos y productos

La mediación facilita la integración de las nuevas condiciones y patrones culturales al estado prevaleciente, estableciendo puentes para re-mediar a miras de transformar las estructuras heredadas de la acción social y educativa. Es posible concebir nuevos modos de relacionarse, maneras de usar los recursos y de organizarse, porque la horizontalización comunicativa e integración de los medios tecnológicos reúnen las condiciones para que el grupo y el individuo colaboren, innoven y se transformen a través de la producción de nuevas significaciones de la información (Barbero, 1998). Los signos que se generan a través de las TIC influyen en los interlocutores durante la interacción social y posteriormente en el proceso individual de aprendizaje del estudiante.

En este sentido, consideramos que la mediación descansa en la apropiación sociocrítica de la tecnología. Así, el uso de las TIC rebasa la postura instrumentalista de consumo y transmisión de información hacia la comprensión de los entornos y medios de cognición. El actuar del profesor en estos momentos goza de condiciones para desenvolverse con una gran riqueza de recursos, contenidos y herramientas educativas como nunca antes. Se pretende que la mediación del profesor fluya en este caudal porque la presencialidad y el mundo virtual son un continuum de manera natural; se interactúa con entornos desconectados a conectados o de manera simultánea.

La presencia del mundo virtual es un flujo paralelo que a veces se rompe en la práctica escolar al establecer prácticas centradas en el profesor, donde los estudiantes asumen roles de receptores, aun con el uso de las TIC. La diferenciación iría en el orden de propiciar situaciones educativas donde las TIC son empleadas como entornos de relación comunicativa, de significación, producción de conocimiento y distribución simbólica.


Habilidades que favorecen la formación del perfil de profesor

El rol articulador del profesor atañe al reconocimiento del momento sociohistórico y a su identidad como mediador, que involucra los aspectos de administración, información y comunicación, prácticas que requieren el desarrollo de habilidades propias que le hagan competente a las características del nuevo contexto donde se desempeña. Se entiende que las competencias educativas y tecnológicas están sujetas al carácter dinámico de la transformación social. Con el propósito de apuntalar el sentido práctico de la mediación articuladora, revisamos algunas de las habilidades que favorecen la formación del perfil de profesor:

Gestión de la información

La gestión de información comprende dos procesos: el acceso a la información y la construcción articulada de la información vinculada a la solución de problemas y su aplicación. Las características del contexto informacional actual hacen de estos dos procesos una necesidad básica porque los contenidos circulan en distintos formatos, son cambiantes, con fecha de caducidad, su permanencia en la red está determinada por múltiples administradores y autores de espacios de publicación que la alimentan, ante esta diversidad y flujo constante de información el profesor se enfrenta a distintos retos al gestionar información en el contexto de su practica docente al realizar acciones como la actualización permanente, el diseño de sus clases, la procuración de recursos y contenidos educativos.

Los recursos y contenidos son consultables a la inmediatez de un clic a través de diversos dispositivos de escritorio o portátiles conectados. El acceso a la información con un dispositivo conectado puede realizarse en cualquier momento y espacio; la acumulación de información es transitoria, no permanente. La red brinda la certeza del abundante y dinámico flujo informativo que circula, lo cual modela nuevos patrones culturales de uso. El profesor, al enfrentarse a la inmensa riqueza de recursos pedagógicos y sociales, a menudo puede sentirse inseguro o saturado. Siempre existe el riesgo de la pérdida de tiempo en las búsquedas, de modo que es fundamental aprender a refinar la ruta de búsqueda y a diferenciar lo útil de lo inútil.

Asimismo, es importante cuidar cómo se proporcionan los contenidos a los estudiantes; es necesario anticipar qué instrumentos necesitan para distinguir entre información válida de la falsa, así también implementar estrategias que propicien que los estudiantes desarrollen un sentido crítico de la información que leen o consumen (Sangrà, 2001).

En relación la construcción articulada de información para su aplicación y solución de problemas específicos. La información en este momento es aprehendida y sintetizada en función de un contexto o una necesidad. La construcción articulada es un proceso de naturaleza interpretativa y de organización para generar un valor añadido aplicable al contexto o a un sistema concreto.

El reto del profesor es diseñar mediaciones de aprendizaje que formen a consumidores y productores de contenidos útiles para sí y para otros. A este rol de carácter dual se le llama prosumidor (Scolari, 2013), es un elemento fundamental para el aprendizaje porque facilita pasar de una posición pasiva de consumo de contenidos a una activa donde se produce nuevos contenidos a través de los ya consultados en la internet y la web 2.0. La actual generación de conocimiento se orienta a la perspectiva sociocrítica a partir de que la nueva producción tiene sentido en la aplicación pertinente del desarrollo científico y cultural.

Competencia tecnológica

El dominio práctico de las TIC debe darse por parte del profesor en un proceso que atiende al desarrollo tecnológico desde la perspectiva sociocrítica, que en la situación educativa tiene una intención formativa no informativa. El uso de las TIC aun para los más experimentados puede complicarse al implementar la estrategia educativa. El supuesto de que el profesor es quien debe poseer la máxima capacitación tecnológica debe transformarse en una actitud colaborativa con el fin de que la experticia del profesor en el área disciplinar y la experiencia tecnológica del estudiante sean compartidas.

Desarrollar una actitud de apertura facilita el paso hacia una práctica flexible y articuladora de diversas estrategias de aprendizaje, aplicaciones digitales, contenidas y usos de la información que contribuye a perder el miedo a tomar riesgos, a aprobar nuevos modos y medios de aprendizaje. Asimismo, permite deslocalizar el aprendizaje fuera de los muros escolares, flexibilizando los espacios y tiempos de formación a través de los dispositivos portables. La interacción se nutre con tantos medios como se tenga al alcance. La vorágine de posibilidades que el uso de la tecnología proporciona es incluyente; se suman nuevos espacios de interacción y socialización con representaciones cada vez más flexibles de cómo debe articularse la práctica educativa.

Comunicación

Cuidar la acción discursiva estructural y social en la comunicación del profesor con sus estudiantes que usan herramientas tecnológicas se convierte en un punto crítico. La sintaxis, la semántica y la argumentación como unidades comunicativas favorecen o dificultan la comunicación clara, precisa y ágil en el espacio virtual (Van Dijk, 2000; Mengo, 2004).

Entre las reglas que rigen socialmente el intercambio comunicativo (Grice en Frías, 2001; Camacho, Pacheco y Pereida, 2007), la personalización del mensaje tiene la función de lo que se desea comunicar de manera individual o colectiva con el propósito de fortalecer la bidireccionalidad y multidireccionalidad de la comunicación. Esta comunicación disminuye el sentido de soledad y alejamiento del asesor y de los compañeros. Cuidar, presentar la cantidad de información adecuada a la intención comunicativa, así como expresar las ideas en tono cordial, claro, ordenado, animoso y respetuoso es también importante (Grice en Frías, 2001; Camacho, Pacheco y Pereida, 2007). Se recomienda evitar frases ambiguas que no brinden información precisa. Una nota especial merece evitar el uso de mensajes uniformados en mayúsculas, ya que visualmente es incómodo y puede interpretarse como una alteración en el estado de ánimo del emisor o ausencia de cordialidad.

Evaluación de aprendizaje

Si bien la evaluación está conformada por aspectos administrativos y académicos que requieren planificación, instrumentación, acciones de seguimiento o control y retroalimentación, se busca con esta reflexión rebasar esta visión de evaluación como un proceso de medición y acompañamiento. Sin duda es importante constatar que a través del seguimiento de las actividades de aprendizaje, la retroalimentación y la asignación de calificación de las evidencias de desempeño se logre, por un lado, que los estudiantes superen sus deficiencias y fortalezcan sus aprendizajes y, por otro, alcancen una validación numérica o calificación que los notifique como competentes en el saber qué y cómo de la competencia del curso.

Si bien este proceso es necesario, pudiéramos correr un riesgo si el profesor solo se enfoca en este proceso administrativo y de revisión académica dejando abandonadas técnicas constitutivas de lo educativo y social. Lo que está en discusión es la transferibilidad de conocimientos y la capacidad del estudiante de generar soluciones, respuestas nuevas ante situaciones desconocidas. El reto de la evaluación del aprendizaje es abonar a la transferibilidad de conocimientos para vincular lo aprendido con la realidad contextual del momento (Álvarez, 2009).

Colaboración

Trabajar en colaboración es una situación de aprendizaje de carácter comunicativo desarrollado a través de procesos cognoscitivos y sociales presentes en la interacción grupal. En la situación de aprendizaje se busca que el profesor propicie a través de la mediación que los estudiantes contribuyan entre sí a la generación de mayores comprensiones que rebasen la clarificación individual de las ideas. El producto de esta es la co-construcción de un objeto común de referencia y un contexto de comprensión en un proceso de aprendizaje basado en habilidades, actitudes y valores. El profesor es quien guía el proceso de seguimiento de la acción de colaborar en la propuesta de estructuras de participación y los resultados a obtener (Camacho, 2009).

Actitudinales frente al cambio

En el plano personal el profesor convive de manera cotidiana con los rasgos de incertidumbre, transitoriedad y obsolescencia que caracterizan su ámbito de desempeño y la sociedad en la que vive. Consideramos que desarrollar la capacidad reflexiva sobre su acción docente y la búsqueda de la comprensión sobre los elementos que están conformando el nuevo orden social son elementos primordiales para enfrentar el reto actual de educar.

Antes de entrar en las razones que justifican la acción reflexiva presentamos algunas experiencias docentes que pudiera ilustrar estos rasgos de incertidumbre, transitoriedad y de obsolescencia: la no certeza de la seguridad y regularidad del ingreso por estar sujeto a un contexto de evaluación y rendición de cuentas que estimulan o castigan el monto de ingreso; la crisis que provoca no construir plena claridad sobre cómo se configura este nuevo orden social y las implicaciones en lo educativo, provocando dudas sobre si se está preparando lo suficiente o bajo las condiciones idóneas a los estudiantes para desempeñarse adecuadamente en el campo laboral y en la sociedad; la sensación de que la información, innovaciones tecnológicas y realidades educativas-sociales rebasan la capacidad de acceso, gestión de información y que además su vigencia pronto se vuelve obsoleta. Consideramos que establecer reflexividad sobre el discurso sobre el hacer, el logro del hacer y lo propuesto pueden facilitar el logro de una conciencia discursiva y práctica (Giddens, 2011).

 

Conclusiones

A partir de la revisión histórica que ha caracterizado el rol docente queda asentado que su transformación y su papel frente al conocimiento está íntimamente ligado con el sistema social que da vida a los sistemas educativos. Si nos situamos en el contexto actual de cara al proceso de revolución tecnológica que ha impactado la gran mayoría de las actividades sociales, incluida la educación, nos encontramos frente a nuevos retos relativos al reconocimiento de desafíos en el desempeño de los actuales profesores. Estos, además de ser capaces de incorporarse al esquema de la educación presencial, con las tecnologías de la información y la comunicación, deben reconocerse con una identidad nueva, desarrollar y reaprender habilidades y competencias que el uso de las computadoras y el internet demanda no solo en el aspecto tecnológico (porque la interacción comunicativa y el procesamiento de la información se vuelven prácticas sociales relevantes para la incorporación hacia el nuevo modelo social). Dejar en un segundo plano la dimensión educativa y social se ha convertido en un lineamiento de las políticas públicas que demandan y atienden preferentemente a la implementación de equipamiento y conectividad en los planteles educativos, relegando la formación necesaria para generar una cultura tecnológica pertinente y eficaz.

A partir de la reflexión se propone que el rol del profesor actual se debe caracterizar hacia la formación de habilidades para que sus estudiantes sean capaces de articular el conocimiento y la realidad, quitando la relevancia que tradicionalmente se ha otorgado al proceso memorístico que garantizaba el cumplimiento de los objetivos de aprendizaje sin promover el descubrimiento de nuevos conocimientos a partir del gran acceso a la información que las TIC ofrecen. De esta forma, los profesores se habrán de dar a la tarea de desempeñar el doble rol de ser tutor del proceso de aprendizaje y, simultáneamente, convertirse en un actor clave que con su práctica enseña una nueva forma de desempeñarse social y profesionalmente a sus estudiantes.

Concluimos con una última consideración respecto de las aplicaciones que las tecnologías de la información y la comunicación ofrecen, además del potencial que representa el acceso a la información para generar nuevo conocimiento. La transformación de la práctica comunicativa nos lleva a comprender que el profesor actual se convierte también en un nuevo comunicador y su desempeño debe ser en esta función, promoviendo con ello la horizontalidad de la participación en el proceso de enseñanza aprendizaje, favorecer un clima positivo para el intercambio, el manejo de la información y la creatividad, teniendo en cuenta que su propósito último es formar personas independientes y responsables por la autonomía que da el conocimiento y el análisis crítico para aplicar los nuevos valores sociales.

 

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*Claudia Camacho Real. Doctorante  en el Postgrado Sistemas y Ambientes Educativos  en la línea de Modelos  y ambientes de aprendizaje (por el Sistema de Universidad Virtual, Universidad de Guadalajara. Participa en el cuerpo académico "Comunicación y Cultura Tecnológica".  En el área de generación del conocimiento ha publicado  sobre los interacciones en ambientes virtuales, inclusión  virtual de estudiantes con discapacidad, apropiación tecnológica, representaciones sobre prácticas docentes.
Actualmente es profesora de la Licenciatura en Educación y la Maestría en Docencia para la Educación Media Superior, Maestría en Gestión en Ambientes Virtuales  en modalidad virtual y a distancia, en campos de conocimiento relacionados a aprendizaje, evaluación y comunicación en ambientes virtuales.
Guadalupe María Becerra Sánchez. Profesor Titular C del Centro Universitario Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara realiza catedra en las disciplinas de la Comunicación, Sociología y Metodología de la Investigación. Obtuvo su Doctorado en Ciudad, Territorio y Sustentabilidad. Actualmente es miembro del cuerpo académico” Comunicación y cultura tecnológica”. Desde el año 2000 ha publicado libros y capítulos de libro en la línea de accesibilidad y apropiación de las TIC.

 





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