Apertura. Revista de innovación educativa‏
Apertura 15

Educación de competencias informáticas en adolescentes de secundaria del siglo XXI: una responsabilidad compartida entre la escuela y la familia

Ana María Calvo Irurita

International School of Querétaro

 

 

RESUMEN

Se presenta, en forma simplificada, una propuesta educativa para desarrollar las competencias informáticas y una serie de recomendaciones que se desprenden de un estudio de caso de corte etnográfico con enfoque fenomenológico, cuyo propósito inicial fue comprender y analizar la influencia de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la dinámica familiar de los adolescentes de secundaria. A través de la etnografía tradicional y la virtual, dicho estudio evidenció la urgencia de una toma de conciencia de la necesidad de educar a los jóvenes en el uso responsable y constructivo de las TIC, de manera compartida entre la familia y la escuela. Para lograrlo es preciso fomentar competencias informáticas básicas que permitan a los jóvenes utilizar las TIC de modo óptimo. Para impulsar dichas competencias, se propone el trabajo de cuatro habilidades clave: la literacidad visual, el juicio crítico, el juicio ético y el aprendizaje por indagación.

Palabras clave:

Competencias informáticas, literacidad visual, juicio crítico, juicio ético, aprendizaje por indagación, etnografía virtual.

 

INTRODUCCIÓN

El uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) detonó en forma exponencial en los últimos años y se ha consolidado de tal manera que estas herramientas se han vuelto indispensables en la vida cotidiana. Muchas han sido las ventajas de la tecnología y con entusiasmo las hemos adoptado con rapidez, pero a la par también se han hecho evidentes una serie de desventajas, riesgos y consecuencias negativas, sobre todo con la explosión de las redes sociales; a simple vista, cualquiera que esté en contacto con adolescentes puede observar cómo muchos de ellos ya utilizan las TIC de modo aparentemente adictivo.

El acoso escolar, popularizado con el anglicismo bullying, ha trascendido las fronteras de la escuela a través de las TIC, que ahora permiten que los compañeros se molesten a cualquier hora del día y en cualquier lugar en donde se encuentren. Docentes y padres de familia, en general, se notan inquietos y preocupados por los usos que los adolescentes están haciendo de las TIC. Los padres han proveído a sus hijos de todas las tecnologías, porque consideran que son indispensables para su formación y supervivencia en la sociedad de la información y el conocimiento. Sin embargo, no saben cómo lograr que los jóvenes las utilicen de manera responsable y constructiva. Las TIC se han vuelto esenciales en el siglo XXI, pero al parecer ni los sistemas educativos ni los padres de familia han generado estrategias educativas efectivas para lograr un uso positivo de ellas por parte de los adolescentes.

Como docente de secundaria y madre de adolescentes, de manera natural surgieron las preguntas que guiaron el trabajo de investigación del cual se desprende la propuesta educativa y las recomendaciones expuestas en este artículo.

 

MARCO CONTEXTUAL

La investigación de campo se llevó a cabo en la secundaria de un colegio particular bilingüe, asentado en un suburbio de la ciudad de Querétaro, cuyos alumnos son de nivel socioeconómico entre medio alto y alto.

La investigadora es docente en los niveles de secundaria y preparatoria en dicha institución, por lo cual se encontraba ya inmersa en el campo, desde antes de comenzar formalmente la investigación, lo cual facilitó la recopilación, el análisis y la interpretación de la información.

 

PLANTEAMIENTO

Las preguntas que guiaron todo el proceso de investigación fueron dos:

  1. ¿Cómo está influyendo el uso cotidiano de las TIC, principalmente el teléfono celular y la Internet, en la dinámica familiar de los adolescentes de secundaria?
  2. ¿Cómo podemos educar a los jóvenes en el uso responsable y constructivo de las TIC?

 

MARCO TEÓRICO

El incremento en el uso de la Internet en los últimos años ha estimulado la investigación acerca del impacto de la tecnología en diversos aspectos sociales de la vida cotidiana (Albero, 2002; Castells, 2001; Wellman, Haase, Boase et al., 2002; Buckingham y Sefton-Green, 2003; Buckingham, 2006; Livingstone, 2003 y 2008; Yan, 2006; Mesch, 2006; Ito, 2008). Sin embargo, el determinar el impacto específico de la tecnología en las relaciones familiares no ha sido explorado con la misma profundidad y la literatura al respecto es limitada (Mesch, 2006, p. 120). Diversos estudios han llegado a conclusiones aun contradictorias entre sí, por lo que se ha vuelto necesario seguir investigando. Algunos consideran que la Internet disminuye la vida comunitaria; otros que la transforma y otros más que la complementa (Wellman, Haase, Boase et al., 2002, p. 6). Independientemente de cuál sea el impacto general de la Internet en las sociedades, la realidad es que los adolescentes son quienes más tiempo la utilizan. La investigación se dio a la tarea de elucidar en qué consisten esos usos, a través de un estudio de caso, y comprender cómo han incidido en la dinámica familiar de estos adolescentes, con la finalidad de diseñar una estrategia educativa pertinente con base en los resultados obtenidos.

En la sociedad del conocimiento, las personas deben comportarse de manera más autónoma, responsable y menos enfocada al cumplimiento de órdenes superiores (Semenov, 2005, p. 19). Los individuos deben ser capaces de responder a situaciones inesperadas y tomar decisiones responsables ante escenarios nuevos. Es necesario que los individuos aprendan a usar las TIC de modo que se logre discriminar entre un mar de información y se seleccione la más apropiada según el caso. Esto requiere "conocimientos y habilidades para buscar, analizar, sintetizar, evaluar, canalizar y presentar información a terceros, así como para predecir, planificar y controlar cambios rápidos e inesperados" (Semenov, 2005, pp. 19-20). Todo esto es lo que se conoce como competencias informáticas.

Aunque existen otros términos como alfabetización o literacidad digital o informática, el de competencias informáticas se concibe como el más adecuado. Las competencias son alcanzadas a través de un conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes. Ser competente significa ser capaz de lograr la resolución exitosa de una tarea específica mediante el conocimiento, las habilidades y las actitudes correctas.

Se considera que para desarrollar estas competencias, es preciso desarrollar un conjunto de habilidades que se pueden clasificar en cuatro categorías: el juicio crítico, la literacidad visual, el juicio ético y el aprendizaje por indagación.

La primera habilidad que debe desarrollarse como parte del juicio crítico es la que consiste en identificar las características de las fuentes de información. Para ello, hay que saber preguntar ¿quién elaboró este sitio y para qué, una persona, una institución educativa, política o religiosa, una empresa comercial, una organización no lucrativa?, ¿cuáles son los intereses que se promueven?, ¿de dónde proviene la información?, ¿se citan fuentes?, ¿se muestra un trabajo académico o una investigación científica que sustente lo que se afirma?, ¿a qué tipo de links lleva la página?, ¿la información es verificable en fuentes tradicionales de información? Para contestar estas preguntas, se necesita desarrollar el juicio crítico, el cual requiere un proceso gradual de estimulación y del acompañamiento de los padres y maestros. Además, esperar a que la maduración de las estructuras cognitivas del pensamiento se lleve a cabo en su proceso natural y cronológico, que, de acuerdo con Piaget, se alcanza a partir de los doce años, en lo que se ha llamado el estadio de las operaciones formales (Coleman, 2003, pp. 44-45). Esto coincide con el comienzo de la educación secundaria.

Para consolidar el juicio crítico es también conveniente fomentar otra habilidad: la literacidad visual,1 la cual consiste en interpretar el significado de las imágenes, desde cómo son hasta lo que significa que estén colocadas en un lugar o en otro de una página; en comprender la estructura de los mensajes electrónicos y el significado de los elementos que los componen. Para ello, es necesario enseñar a los jóvenes los principios básicos del diseño gráfico (Frechette, 2006) y promover la educación artística desde pequeños; a apreciar la pintura y su evolución histórica para que logren entender las diferentes maneras de comunicación visual que ha utilizado el ser humano a lo largo de la historia. De manera natural, las nuevas generaciones son bombardeadas desde que nacen por los mensajes de los medios masivos de comunicación. La educación básica debe prever la importancia de enseñar a los jóvenes a descifrar la naturaleza de esos mensajes y sus reales intenciones, más allá de lo que en apariencia quieren comunicar. En esto también interviene la habilidad del juicio crítico. Es necesario promover de manera activa el desarrollo de la literacidad visual en los alumnos para que puedan interpretar las imágenes con un pensamiento crítico y no meramente como consumidores pasivos. Otro componente de la literacidad visual es la habilidad para leer textos discontinuos e hipertextos, que permiten manipular la información de formas más flexibles y creativas que los textos continuos tradicionales. Una nueva educación debe promover la literacidad visual que permita manejar cualquier tipo de texto.

Además de la literacidad visual y el juicio crítico para comprender los mensajes electrónicos y procesar su información, es necesario también desarrollar en los alumnos el juicio ético. En la sociedad de la información, inevitablemente, todos estamos expuestos a cualquier clase de información, mala y buena, y es necesario aprender a discriminar entre lo que es bueno para nuestro desarrollo personal y lo que es nocivo. También es esencial aprender a respetar las opiniones diferentes, debatir con tolerancia y aplicar la inteligencia emocional para la resolución de problemas. Tener un buen juicio ético significa ser consciente de que los mensajes que genero y envío a otros tienen el potencial de crear o destruir; de que la información y las imágenes que decido ver tienen un impacto positivo o negativo en mi bienestar y desarrollo, y de que soy responsable por mi seguridad y mi propio destino. Educar el buen juicio ético de los jóvenes al interactuar a través de las TIC debe ser una tarea compartida entre la familia y la escuela.

Finalmente, para aprovechar al máximo la información en la sociedad del conocimiento otra habilidad fundamental es la indagación. No se necesita la tecnología para aprender a indagar, pero aprender a hacerlo se ha vuelto crucial para encontrar la información correcta en un universo ilimitado. Quienes mejor sepan indagar en el mundo de hoy tendrán una ventaja enorme para aprovechar las oportunidades del mundo globalizado. En el aprendizaje por indagación el alumno aprende a través de la búsqueda personal o grupal de información en fuentes orales o escritas, tradicionales o electrónicas, que no están diseñadas de manera específica para el aprendizaje escolar y se encuentran disponibles para cualquier público lector (Nieto Gil, 2008, p. 68).

Un motor del aprendizaje por indagación es la resolución de problemas. El docente debe plantear a los alumnos un problema que ha de ser resuelto. Este tipo de aprendizaje estimula el juicio crítico y la creatividad, y los docentes pueden promoverlo en Internet con actividades efectivas ya probadas, como webquest, miniquest, búsqueda del tesoro, talleres de Internet, búsqueda de la decisión y excursiones guiadas, entre otras muchas. Todas estas habilidades son indispensables para utilizar con eficiencia las TIC, principalmente la Internet. En realidad, siempre han sido necesarias, pero ahora lo son más. Para enseñar estas habilidades a los jóvenes lo más importante es que el docente esté dispuesto a cambiar sus paradigmas y atreverse a innovar. El desarrollo de las habilidades digitales que se traduzcan en verdaderas competencias informáticas que permitan a los jóvenes el óptimo aprovechamiento de las TIC para la generación de conocimientos, debe ser una responsabilidad conjunta de padres de familia y maestros y contar con un liderazgo asertivo por parte de ambos. En el siglo XXI se ha vuelto ineludible un nuevo paradigma educativo en el que padres de familia y maestros trabajen de manera coordinada y complementaria.

 

METODOLOGÍA

Para comprender el impacto de las TIC en la dinámica familiar de los adolescentes de secundaria y generar en consecuencia una propuesta educativa pertinente consideré que, dentro de la metodología cualitativa, el estudio de caso con enfoque etnográfico y fenomenológico era lo más adecuado y viable. La primera pregunta de investigación giraba en torno a un hecho difícil de observar de manera directa y más aún de cuantificar. La única forma de comprender este fenómeno era precisamente a través de la propia narración de los adolescentes y sus padres. Nadie mejor que ellos mismos podrían, de modo consciente, describir cómo están viviendo y relacionándose y lo que dichas interacciones significan para ellos. Además de escuchar a los adolescentes y a sus padres, desde la perspectiva fenomenológica, también resultó necesario analizar los significados ocultos proyectados en las interacciones sociales textuales de los adolescentes en el ciberespacio y ver si arrojaban luces acerca de sus dinámicas familiares. En virtud de que la investigación se apoyó en el enfoque fenomenológico, elegí como técnicas de recopilación: la observación participante, la entrevista en profundidad y el análisis de documentos.

Seleccioné una escuela secundaria particular como caso colectivo de estudio, de acuerdo con la clasificación de Stake (1995, p. 4), en el cual participaron todos los estudiantes de los tres grados de secundaria de la institución educativa donde trabajo como docente de Ciencias Sociales y sus padres. El caso elegido representó un universo en el que existen variadas realidades familiares, pero todas ellas tienen en común el hecho de que las TIC se han introducido de manera súbita en su cotidianidad.

La fase de recopilación de la información duró cuatro meses, durante 2010, a través de dos frentes: el mundo real y el virtual. Mediante una etnografía tradicional, realicé cinco entrevistas de grupo focal a padres de familia, cinco sesiones de observación participante con los alumnos en el salón de cómputo y entrevistas en profundidad después de éstas. También solicité a los alumnos que redactaran un ensayo en el que describieran sus usos cotidianos de las TIC y el impacto de este uso en su vida y su dinámica familiar. En total, analicé 80 ensayos y llevé a cabo, a través de una etnografía virtual,2 28 sesiones de observación participante virtual en la red social Facebook y 15 entrevistas en profundidad en Messenger.

Toda la información, que constaba en total de 566 folios, la analicé con la ayuda del programa informático Atlas ti 5.0, desarrollado en la Universidad de Berlín y uno de los más populares en el mundo para el análisis de información cualitativa.

 

RESULTADOS

Con la ayuda del programa Atlas-ti 5.0, identifiqué 1 883 unidades de significado, agrupadas en 84 categorías, y éstas, a su vez, aglutinadas en cinco grandes núcleos temáticos. A continuación describo con brevedad, núcleo por núcleo, los hallazgos que me llevaron a concluir que es urgente educar efectivamente a los jóvenes en el uso responsable y constructivo de las TIC.

La necesidad de las TIC

Los padres están convencidos de que las TIC son herramientas indispensables para la vida cotidiana y por esto sus hijos deben tener acceso a ellas. El teléfono celular es un requisito vital para los padres que ya no conciben que su hijo adolescente salga de casa sin él. Las computadoras son consideradas necesarias para las tareas escolares y para socializar con los amigos desde casa, sin tener que salir. Esto se ha dado por la creciente inseguridad en las calles, que ha fomentado que los adolescentes permanezcan en sus hogares y socialicen a través de las pantallas en un mundo virtual que, curiosamente, no está exento de muchos de los peligros del mundo real. Por esto mismo, los padres se reconocen con la inminente exigencia de estar al día en cuanto al uso de las TIC, puesto que sus hijos están rebasándolos en estas cuestiones. Se pudo observar cómo, a pesar de que tanto los jóvenes como sus padres consideran que las TIC son indispensables para su desarrollo académico, en realidad la mayoría de los jóvenes las utiliza para el ocio y entretenimiento. Las habilidades para indagar y así obtener el máximo provecho del cúmulo de información disponible en Internet no se están desarrollando como debieran, y en ello son responsables tanto los maestros como los padres de familia.

Los riesgos que implica el uso de las TIC

Se observó cómo los jóvenes están exponiéndose a una serie de riesgos de manera voluntaria e involuntaria; consciente e inconsciente. Un promotor de ello es la convergencia tecnológica, ya que los jóvenes están teniendo acceso a Internet a través de múltiples pantallas, como la computadora, el teléfono celular, el iPod y las consolas de videojuegos, en numerosos casos desde la privacidad de sus recámaras. Además, muchos padres ni siquiera están enterados de ello. Dentro de los riesgos a los que se exponen, se identificó el acceso inmediato a contenidos no aptos para su edad, como la pornografía o la violencia extrema, el ciberacoso, el daño a la reputación personal por el comportamiento vulgar en el ciberespacio y el uso excesivo, incluso adictivo. Hay que resaltar que los jóvenes que están exponiéndose a estos riesgos, según las observaciones, lo están haciendo mientras se encuentran solos en sus recámaras, principalmente.

Consecuencias del uso de las TIC

Como consecuencias del uso de las TIC se pudieron observar una serie de hechos que van desde los moderados hasta los muy graves. Uno que se considera importante, porque se manifestó de manera constante en las observaciones virtuales, es el cambio sustancial en los umbrales de la percepción de los adolescentes.3

Los adolescentes, al estar sobreexpuestos a todo tipo de estímulos sexuales, eróticos y violentos, a través de las TIC, han desplazado en consecuencia sus umbrales de percepción de tal modo que lo que a sus padres les escandaliza, a ellos les puede parecer normal. He ahí el peligro de que un joven tenga acceso ilimitado a todo tipo de contenidos, que pueden incluir la violencia extrema y la pornografía. Llegan a verlo como algo normal y ya nada les impresiona. En sus interacciones sociales en las redes sociales se puede apreciar cómo cada vez va escalando la vulgaridad de sus comentarios. Las adolescentes suben fotos sensuales y con atuendos diminutos, que tratan de imitar a las modelos de revistas y no parecen estar conscientes de los riesgos que esta exposición puede representar. Los padres de familia no están supervisando las interacciones de sus hijos en el ciberespacio por un malentendido sentido del derecho a la privacidad del adolescente. Como consecuencia, los jóvenes están intentando sobrevivir en un mundo virtual, con la inmadurez característica de esta etapa de la vida, sin que los adultos responsables por su formación, padres y maestros, estén protegiéndolos como debieran.

Entre las demás consecuencias que pudieron observarse en el caso estudiado destacan: el uso adictivo por parte de muchos jóvenes, que se desvelan y no duermen lo suficiente, lo cual, a su vez, impacta en su rendimiento académico. En 100 por ciento de los jóvenes que reportaron usar las TIC excesivamente, bajaron con consideración sus calificaciones. Algunos jóvenes reconocieron haber sufrido algún daño psicológico por haber visto pornografía y violencia en la computadora, aunque otros consideraron que no han tenido ningún problema por ello. Un alumno describió cómo lleva meses en terapia psicológica porque comenzó a tener impulsos asesinos, tal vez y según su propia apreciación, detonados por su exposición voluntaria a contenidos violentos a través de Internet.

Impacto de las TIC en la dinámica familiar

Se observó una correlación directa entre los alumnos cuyos padres están ausentes y el uso irresponsable y excesivo de las TIC, sin que dicha relación sea de modo necesario de causa-efecto. También muchos padres de familia que están al pendiente de sus hijos batallan por controlar este uso excesivo. Cuando en una familia hay acceso ilimitado a las TIC, un problema real es que cada integrante cuenta con su teléfono móvil, su iPod, y su computadora personal, y de esta manera cada quien se sumerge en su mundo. La familia puede estar físicamente reunida bajo un mismo techo y sus miembros desconectados entre sí por completo y conectados cada quien en su realidad virtual particular. En contraste, para las madres que trabajan, las TIC han influido en forma positiva en su dinámica familiar, en ciertos casos, ya que les permiten hacerse presentes. En general, los riesgos y las consecuencias negativas del uso de las TIC se manifestaron más en los jóvenes que reportaron o demostraron convivir en familias disfuncionales. Asimismo, los jóvenes que dijeron estar satisfechos con su comunicación familiar mostraron un uso mucho más responsable y sensato de las TIC que sus compañeros en la situación opuesta.

Educación para el uso de las TIC

Las TIC han empoderado a los adolescentes, quienes, al saber manejarlas mejor que sus padres en muchas ocasiones, se sienten erróneamente más maduros, independientes y capaces de enfrentar al mundo de lo que en realidad son. El rol del padre de familia como figura de autoridad puede verse amenazado porque éste se sienta rebasado por su hijo en las cuestiones tecnológicas. En el caso estudiado, pudo observarse con claridad cómo la falta de intervención de los padres puede incidir en un uso excesivo de las TIC por parte de los adolescentes. La mayoría de los padres están desde algo hasta muy preocupados por la educación tecnológica de sus hijos, pero, al mismo tiempo, muchos no saben cómo hacerlo. Algunos no están regulando en lo absoluto los usos de las TIC de sus hijos y otros, al parecer, han establecido reglas y límites, pero están teniendo enormes dificultades para hacerlos cumplir. Están viendo qué hacen los demás padres, y en ocasiones cometen el error de considerar normal que los jóvenes chateen a altas horas de la noche e introduzcan el acceso a Internet en la privacidad de sus recámaras, porque todos los demás también lo están haciendo. Los jóvenes cuyos padres se han preocupado por educarlos en los valores y les han enseñado a discernir entre el bien y el mal, en general, demostraron un uso más positivo de las TIC, al exponerse menos a los riesgos. En este núcleo quedó evidenciada la necesidad de promover el desarrollo de las competencias informáticas tanto en el hogar como en la escuela, con planeación y estrategia, ya que es urgente que los jóvenes sean orientados y entrenados en el uso responsable y constructivo de las TIC.

 

PROPUESTA EDUCATIVA

Se diseñó un modelo basado en competencias para la educación en el uso responsable y constructivo de las TIC, apoyado en el modelo de competencias en que está inspirada la Reforma Integral de la Educación Básica (RIEB), propuesta e implementada de manera gradual por la Secretaría de Educación Pública, a partir de 2004. El modelo de competencias, sustentado en la integración de conocimientos, habilidades, actitudes y valores, se ha venido utilizando en muchos de los sistemas educativos de diversos países a raíz de la publicación del Informe Delors en 1996, el cual fue el resultado del trabajo de tres años (1993-1996) de una comisión internacional de educadores destacados de todo el mundo presidida por la UNESCO, quienes identificaron los cuatro pilares de la educación para el siglo XXI: saber conocer, saber hacer, saber vivir y saber ser (UNESCO, 1996, p. 34). Estos cuatro pilares, a su vez, se traducen en el modelo de competencias, que implica que el desarrollo de éstas se fundamenta en la integración exitosa de conocimientos (saber conocer), habilidades (saber hacer) y actitudes y valores (saber ser y saber vivir). Siguiendo esta línea de pensamiento, se reconocieron cuatro componentes esenciales para el desarrollo de las competencias informáticas: la literacidad visual, el aprendizaje por indagación, el juicio crítico y el juicio ético. Este modelo se visualizó de la siguiente manera:

 

 

Tanto la escuela como la familia son responsables del desarrollo de las tres áreas del modelo de competencias informáticas, pero tradicionalmente la escuela lleva la batuta en el de conocimientos y habilidades y la familia, en el de actitudes y valores. Tanto es así que cuando un alumno va mal, por ejemplo en matemáticas, los padres suelen culpar a la escuela porque no ha sabido enseñar bien al alumno, y no al revés, y cuando un alumno tiene actitudes incorrectas en la escuela, ésta suele atribuir a los padres, a su vez, haberlas inculcado en sus hijos. Por ello, la escuela está en medio de conocimientos y habilidades y la familia está tocando las tres esferas, pero sobre todo se encuentra en la de actitudes y valores. Al integrar estos cuatro elementos se considera que se puede lograr el desarrollo de las competencias informáticas necesarias para utilizar las TIC de manera óptima y, así, se pueden lograr los objetivos planteados por la UNESCO respecto a lo que se denomina "literacidad o alfabetización informacional", que consiste en la capacidad para reconocer las propias necesidades de información, localizar y evaluar ésta, almacenarla, recuperarla, y hacer un uso efectivo y ético de ella, de modo que se aplique para crear y comunicar conocimiento (UNESCO, 2008, p. 7).

Se propone este modelo educativo como bosquejo a fin de aclarar hacia dónde deben dirigirse los esfuerzos para promover con efectividad el desarrollo de las competencias informáticas, principalmente con una toma de conciencia de lo que esto significa e implica. Ahora bien, para llevarlo a cabo ubicándonos en la realidad cotidiana es necesario contestar ¿qué podemos hacer en la escuela? y ¿qué podemos hacer los padres de familia?, ¿cómo podemos trabajar en forma coordinada y efectiva ambos frentes? Todo esto, más allá de algún modelo teórico. A continuación se ofrece una serie de propuestas.

Educación de las competencias informáticas en la escuela:

  • Taller para el desarrollo de competencias informáticas. En la escuela secundaria, y por la forma en que está dividido el año escolar en cinco bimestres, al final de éste quedan muchos días libres, ya que la SEP pide la entrega de resultados finales con semanas de anticipación al fin oficial del curso. Estos días pueden ser aprovechados de muchas maneras constructivas, entre ellas la organización de talleres temáticos que aborden temas importantes como la prevención de adicciones, desórdenes alimenticios y el uso responsable y constructivo de las TIC.
  • Establecer una política de tolerancia cero a las faltas de respeto entre compañeros. Se considera que si la escuela mantiene una estricta política en este ámbito, el ciberacoso, que normalmente es una continuación del acoso escolar, también puede disminuir o, mejor aún, desaparecer.
  • Incluir una unidad en la materia de Formación cívica y ética dedicada al uso responsable y constructivo de la tecnología.
  • Incluir en la materia de Tutoría actividades variadas que promuevan el desarrollo de las habilidades mencionadas para la adquisición de las competencias informáticas.
  • Incluir en la materia de Educación tecnológica el desarrollo de estas mismas habilidades, ya que tradicionalmente se dedica este espacio para enseñar a los alumnos las cuestiones técnicas del uso de la tecnología, pero no se trabajan de modo directo habilidades de indagación y pensamiento crítico. Computación no debería ser una materia técnica, aislada de las demás; se debería integrar de manera transversal en todo el currículo para que todos los maestros sean educadores tecnológicos, con independencia de la asignatura específica a impartir.
  • Lograr que todos los docentes efectivamente reconozcan la necesidad de asumirse como responsables del desarrollo de las competencias informáticas de sus alumnos, cada uno desde su trinchera.

Educación de las competencias informáticas en el hogar:

  • Actualización constante de los padres de familia en el manejo de las TIC. No es posible educar a los jóvenes en el uso responsable de herramientas cuyas principales funciones y riesgos se desconocen. Las evidencias del caso sugieren que es un acto de negligencia parental proveer a los menores de edad de las herramientas tecnológicas sin darles algún tipo de acompañamiento o supervisión.
  • Determinar la necesidad real de las TIC para cada adolescente y limitar la disponibilidad de las TIC en el hogar. Es preciso que los padres de familia tomen una mayor conciencia acerca de las verdaderas necesidades tecnológicas de sus hijos adolescentes. Es mejor darles de menos que de más. Un adolescente no necesita una computadora para su uso exclusivo e ilimitado. La adicción al uso de las TIC se está dando porque los padres la están patrocinando. Es imperativo, pues, determinar las reales necesidades tecnológicas de los hijos y limitarles el número de aparatos para su uso personal y exclusivo. La barrera natural es la más fácil de aplicar. Si sirve que los padres conozcan los riesgos a los que se exponen al usar las TIC y sus consecuencias, pero, como se ha podido constatar, aun así están voluntariamente exponiéndose a ellos, entonces una estrategia efectiva sería limitarles las oportunidades. En lugar de darles laptop, BlackBerry, iPod, y luego encontrarse en la disyuntiva de cómo regular el uso de tantos aparatos, es más sencillo no dárselos. Mientras más aparatos tengan, más difícil será la regulación efectiva.
  • El poner un límite de tiempo al uso de las TIC es una propuesta riesgosa, ya que muchos padres, en teoría, han marcado un horario, pero los jóvenes saben que no se va a cumplir. No es bueno para la legitimidad de la autoridad parental que los padres pongan reglas que todos de antemano saben que no se aplicarán. Si sólo hay una computadora para toda la familia, pues de manera natural van a tener que turnarse entre todos para usarla y el tiempo de uso disminuirá por necesidad. Una joven adicta al Facebook que cuenta con una laptop para su uso personal y exclusivo difícilmente podrá salir de esta situación por su propia voluntad, y más si no tiene otra cosa que hacer ni nadie con quien compartir su máquina.
  • Limitar el uso del teléfono celular. Éste no debería ser un pretexto para dar a los hijos más libertad para que hagan lo que quieran por el hecho de que pueden ser localizados en cualquier momento. Se recomienda que cuenten con un teléfono cuando salen a alguna parte, pero el resto del tiempo se guarda. Si está en casa, un adolescente no tiene por qué recibir llamadas a su teléfono celular a altas horas de la noche, y sin que sus padres se enteren.
  • Internet no debe entrar en la recámara de un adolescente a través de ninguna pantalla. El ciberespacio es un lugar público y sumamente peligroso; por lo tanto, no deben navegarlo sin la supervisión, por lo menos periférica, de un adulto.
  • Supervisar que duerman lo suficiente. Se recomienda vigilar que los hijos duerman por lo menos de ocho a nueve horas cada noche, sin excepción. El caso estudiado mostró que la mayoría de los adolescentes no están durmiendo lo suficiente, y mucho tiene que ver con los usos de las TIC. Numerosos estudios han documentado las graves consecuencias de la falta de sueño en el ser humano, y en la adolescencia, que es una etapa de desarrollo, las consecuencias del sueño insuficiente pueden ser devastadoras para la salud tanto física como mental.
  • Supervisar las actividades de los adolescentes en el ciberespacio. No es posible que un padre de familia esté al lado de su hijo todo el tiempo supervisando lo que hace. Simplemente no es viable. Lo que sí es factible es instalar filtros especiales o revisar historiales de manera periódica. Claro que todos los adolescentes saben cómo borrar el historial; una regla para poder tener acceso a Internet puede ser que el historial debe estar disponible en todo momento. Si se borra éste, debe existir una sanción.
  • Aprovechar la nueva ventana al pensamiento adolescente que nos ofrecen las TIC. Los anunciantes están aprovechando la información que los adolescentes suben a las redes sociales, foros y blogs, así como la información de los sitios que más visitan, para conocer y así explotar comercialmente sus intereses. Esta ventana al pensamiento adolescente que las TIC ofrecen está siendo utilizada para lucrar con el que se considera uno de los sectores más rentables de la economía mundial: el mercado adolescente. Si los padres y maestros aprendemos a conocer a los adolescentes aprovechando esta ventana que las TIC nos ofrecen, al estar mejor informados podremos contraatacar con mayor efectividad y cuestionarlos e invitarlos a una reflexión más formativa.

 

CONCLUSIÓN

Convertir a las TIC en herramientas que potencien las capacidades de los adolescentes depende del trabajo conjunto tanto de la escuela como de la familia. En la casa y en la escuela, padres y maestros deben responsabilizarse de que los jóvenes utilicen las TIC de manera constructiva y formativa para su educación; cada quien desde su trinchera. Los padres deben fomentar que, además del ocio, sus hijos manejen la Internet con fines más productivos y educativos, y para ello es preciso que hagan, en algunos casos, un gran esfuerzo. Lo más importante es la toma de conciencia por parte de docentes y padres de familia acerca de la necesidad de involucrarse con efectividad en la educación para el uso responsable de la tecnología. A cada familia, de acuerdo con sus circunstancias particulares, le toca decidir qué hacer. A cada escuela le corresponde, a su vez, e independientemente de los programas y políticas oficiales, decidir qué hacer y cómo. A cada docente le compete también diseñar su plan de acción para promover desde su trinchera las competencias informáticas en los jóvenes del siglo XXI. Las TIC han llegado para quedarse; no queda más que adaptarse, aprender a vivir con ellas y sacarles el máximo provecho, con responsabilidad e inteligencia.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Yan, Z. (2006). What Influences Children's and Adolescents' Understanding of the Complexity of the Internet? Developmental Psychology, vol. 42, núm. 3, pp. 418-428.

 

1 El término literacidad proviene del vocablo inglés literacy, que se refiere a la capacidad de leer o dar un significado, no sólo de textos tanto continuos como discontinuos, sino de cualquier sistema de comunicación que utilice códigos o símbolos. El concepto visual literacy se refiere a la capacidad para descifrar el significado de los mensajes con símbolos gráficos. Aunque no es una palabra oficialmente reconocida por la RAE, cada vez más autores están utilizando el término y le dan preferencia sobre otros, como alfabetización, alfabetismo, literidad o literacia.

2El término etnografía virtual fue popularizado por Christine Hine (2000) en su libro del mismo nombre y ha sido adoptado por muchos otros investigadores; el término ciberetnografía es menos popular. La etnografía virtual comenzó a ser utilizada cuando los investigadores sociales plantearon el objetivo de observar, además de los usos de Internet, las interacciones sociales en el ciberespacio y el significado de éstas para los participantes.

3De acuerdo con la ley de Weber-Fechner propuesta por Ernst Heinrich Weber (1795-1878) y replanteada por Gustav Theodor Fechner (1801-1887), existe una relación matemática entre la intensidad de un estímulo y la sensación producida por el mismo. Dicha ley establece que "el menor cambio discernible en la magnitud de un estímulo es proporcional a la magnitud del estímulo" (Franquet, 2008, p. 35,) y se explica con un ejemplo clásico: si sostenemos una masa de 100 gramos, no percibiremos diferencia en una masa de 105 gramos, pero sí en una de 110 gramos. En el caso de una masa de 1 000 gramos, 1 010 gramos no serán perceptibles, pero sí 1 100. El estímulo mínimo que se requiere para dar lugar a una percepción consciente se denomina umbral diferencial. Asimismo, las variaciones bruscas se perciben más intensamente que las variaciones paulatinas. Cuando un estímulo es duradero, ocurre una disminución de la intensidad de la percepción de él que se conoce como adaptación (Thews, 1983, pp. 575-576). 

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Apertura vol. 13, núm. 1, abril - septiembre 2021, es una revista científica especializada en innovación educativa en ambientes virtuales que se publica de manera semestral por la Universidad de Guadalajara, a través de la Coordinación de Recursos Informativos del Sistema de Universidad Virtual. Oficinas en Av. La Paz 2453, colonia Arcos Sur, CP 44140, Guadalajara, Jalisco, México. Tel.: 333268-8888 ext. 18775, www.udgvirtual.udg.mx/apertura, apertura@udgvirtual.udg.mx. Editor responsable: Alicia Zúñiga Llamas. Número de Reserva de Derechos al Uso Exclusivo del Título de la versión electrónica: 04-2009-080712102200-203, e-ISSN: 2007–1094; número de Reserva de Derechos al Uso Exclusivo del Título de la versión impresa: 04-2009-121512273300-102, ISSN: 1665–6180, otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Número de Licitud de Título: 13449 y número de Licitud de contenido: 11022 de la versión impresa, ambos otorgados por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. Responsable de la última actualización de este número: Sergio Alberto Mendoza Hernández. Fecha de última actualización: 26 de marzo de 2021.