Andres Camilo Garay Nuncira es Abogado de la Universidad del Rosario con mención en Sociología y especialización en Técnicas y Métodos de Investigación Social. Con amplia experiencia en la defensa de los derechos humanos y en la investigación acerca de debates socio-jurídicos vigentes en materia de acceso a la justicia, derechos y ambiente, así como de las implicaciones de la tecnología en los derechos humanos.
La humanidad se enfrenta a una nueva realidad definida por los avances tecnológicos y el mayor protagonismo de los espacios digitales en las formas de interacción socioeconómica. En este contexto, las reflexiones por la autodeterminación digital constituyen un asunto de gran vigencia para entender y reivindicar la posición de los seres humanos en medio de un entorno hipertecnológico e hipercapitalista. Con el objetivo de aportar a esta cuestión, el presente texto explora la noción de autodeterminación en la economía digital y propone entenderla como una capacidad que tiene un núcleo esencial, cuyo goce debe ser garantizado a todos los actores de la economía digital a partir de la materialización de una serie de factores subjetivos y objetivos. Se busca contribuir, desde una perspectiva crítica situada en Amércia Latina, a la construcción multilateral de una noción de autodeterminación digital que aborde al ser humano en términos individuales y comunitarios, y que permita superar modelos de autodeterminación establecidos únicamente desde lógicas neoliberales. Por ello, también se hace una crítica a la difusión hegemónica del emprendimiento como único modelo de acción deseable dentro de la economía digital, en tanto que coarta la capacidad de autodeterminación, al restringir la posibilidad de concebir otros modos de participación en este escenario digital. La autodeterminación digital implica abrir el abanico de posibilidades para individuos y comunidades.
Las inquietudes sobre la autodeterminación en el mundo digital constituyen un asunto
que, además de reciente, reviste una gran importancia para entender y reivindicar la
posición de los seres humanos -individuos y comunidades- en el entorno actual
dominado por los avances tecnológicos y digitales (
Por ello, se reconoce la imposibilidad de agotar un tema tan amplio que requiere ser visto desde numerosas aristas. El alcance de este texto se ha acotado a la indagación por la autodeterminación en una dimensión digital que, aunque específica, es transversal en el transcurrir cotidiano de la vida de todo individuo y comunidad. Así, este escrito se va a limitar a explorar en qué consiste la autodeterminación digital en la dimensión económica de la vida de las personas, esto es, en el contexto de la economía digital.
Este análisis se llevará a cabo a partir de una perspectiva crítica situada en
América Latina que busca complementar y superar modelos de autodeterminación
construidos y difundidos con base en fundamentos hegemónicos, muchos de los cuales
se encuentran relacionados con lógicas neoliberales (
Con este objetivo, el texto tendrá la siguiente estructura. En un primer momento se expondrán las características de la economía digital y se resaltará la importancia de hablar de autodeterminación en el marco de una transformación digital de la economía cada vez más acelerada y abarcante. En segundo lugar, se propondrá una interpretación de lo que puede ser entendido como autodeterminación en medio de la economía digital.
Luego, se realizará una crítica, desde la perspectiva de la autodeterminación digital, a la difusión de un único modelo ideal de participación en la economía digital que se impone en las sociedades occidentales en línea con las lógicas neoliberales e individualistas predominantes, el cual se encuentra representado en el discurso del emprendimiento. Finalmente, se concluirá con una reflexión sobre la importancia de reivindicar alternativas de formas de acción e interacción económica en el escenario digital, más allá del emprendimiento.
El concepto de economía digital nació a raíz del impacto que tuvo el surgimiento de
internet en la sociedad y en la economía desde la década de 1990 (
A pesar de lo anterior, hoy poco más de 20 años después la realidad muestra que una significativa parte de la economía global se desenvuelve en un espacio digitalizado en el contexto de sociedades de la información y con base en el desarrollo exponencial de las tecnologías de la información y la comunicación (en adelante “TIC”).
En pocas palabras, los hechos muestran que la economía digital en la actualidad es un fenómeno constatable y con un alcance tal que no es exagerado afirmar que la mayoría de los individuos y comunidades del planeta ya estamos irreversiblemente vinculados a su funcionamiento. Para entender en qué consiste este fenómeno llamado economía digital y su relación con la autodeterminación digital, a continuación, se mencionan algunos de sus elementos más importantes y se explica qué puede ser entendido por economía digital.
Si bien es cierto que no existe una definición uniformemente aceptada sobre el
término, a partir del trabajo de diferentes autores, es posible identificar que la
economía digital se ha construido alrededor de dos ejes: las TIC y la información
(
[…] la incorporación de sensores conectados en más y más objetos (el Internet de
las cosas); nuevos dispositivos para el usuario final (teléfonos móviles,
teléfonos inteligentes, tablets, netbooks, computadoras portátiles, impresoras
3D); nuevos modelos digitales (computación en la nube, plataformas digitales,
servicios digitales); mayor intensidad del uso de datos a través de la difusión
del big data, data analytics y algoritmos para la toma de decisiones; y nuevas
tecnologías robóticas y automatizadas
Todos los avances mencionados significaron mucho más que la ejecución eficiente de
determinadas tareas. Este conjunto de desarrollos tecnológicos, que muchos describen
como una nueva revolución industrial (
Las TIC y la información digital como factor principal de producción de valor (
La economía digital se puede entender como el conjunto de interacciones de contenido
económico que tienen lugar en el espacio digital o ciberespacio a través del uso de
las TIC: “Se ha creado una economía virtual donde existen oficinas, comunidades,
comercios, empleos y modelos educativos en entornos virtuales” (
Aunque lo anterior puede sonar ajeno y distante para el lector, lo cierto es que pensar en su vida cotidiana le puede servir para darse cuenta de que, aún sin ser consciente o siquiera desearlo, participa activamente de la economía digital. El teletrabajo, las compras por internet o la educación virtual fueron, por ejemplo, algunos escenarios de economía digital de los que todos hicimos parte durante los últimos años y que se vieron impulsados por las consecuencias de la pandemia del COVID-19:
La pandemia ha afectado los sistemas de producción en cadena de la economía
tradicional al verse dañada fuertemente la producción y la oferta, a partir del
cierre de las tiendas físicas, los confinamientos y restricción a los
desplazamientos de las personas. Esto ha provocado reducción de los viajes de
negocios y de turismo; alteraciones en las cadenas de suministro; bajas en las
exportaciones de las materias primas, y; la caída en los índices de confianza
económicos (
Frente a esta difícil situación y la necesidad de que los procesos económicos no se
detuvieran, la llamada transformación digital, que no es otra cosa que la migración
a una economía digital,
En este sentido, en el documento de políticas para el desarrollo No. 8, del Banco de
Desarrollo de América Latina (en adelante “CAF”), titulado
Las infraestructuras digitales no solo resultaron críticas para la continuidad de
su funcionamiento [del sistema socioeconómico mundial], sino que marcaron nuevos
hitos y posibilidades para el desarrollo de las actividades cotidianas de
hogares, industrias y Gobiernos, propiciando un salto hacia una mayor
transformación digital que es y será un factor decisivo para la recuperación
económica (
La estrategia de transformación digital resultó ser un elemento de resiliencia frente
a la pandemia de la COVID-19 (
Esta transformación digital demostró traer consigo ventajas y beneficios con la
potencialidad para enfrentar problemas que han azotado a las sociedades desde mucho
antes de la pandemia y no solo para lidiar con las dificultades originadas en ella.
Así, por ejemplo, en el acceso a servicios de salud, la telemedicina y la
digitalización de los medios para realizar trámites relacionados con salud
reportaron beneficios en el sector en varios países de América Latina (
Es así como la economía digital se ha convertido en el escenario económico predominante en la actualidad, en el cual estamos participando de manera activa y constante la mayoría de las personas alrededor del mundo, consciente y muchas veces inconscientemente, a través de clicks, vistas, likes, aplicaciones, etc. Es en este contexto donde hoy se encuentra sumergido el ser humano, y es allí en el universo digital donde tienen lugar, cada vez en mayor medida, las interacciones socioeconómicas de individuos y comunidades.
Es entonces en este nuevo marco en el que debemos reflexionar sobre nuestro rol, nuestra capacidad de agencia, nuestras alternativas, nuestras decisiones, esto es sobre las condiciones que la economía digital nos ofrece para nuestra autodeterminación y las posibilidades que tenemos de conseguirla.
Sin embargo, para pensar la autodeterminación digital en el ámbito económico y la necesidad acerca de su reflexión es importante comprender que esta nueva economía tiene una serie de elementos diferenciadores que contrasta con muchas de las características del funcionamiento del sistema económico tradicional, y establecen nuevas circunstancias en las que dicha autodeterminación se debe buscar.
Entre esas características del escenario de la economía digital cabe resaltar:
Se trata de una economía basada en la información. “La economía digital
se caracteriza porque añade valor, genera productividad y consigue
competitividad, fundamentalmente sobre la base de información y
conocimiento” ( La economía digital es una economía globalizada que volatiliza las
fronteras para la circulación de bienes, servicios, personas, dinero e
información. “Una economía global; en el entendido de que las
actividades económicas dominantes están articuladas globalmente y
funcionan como una unidad en tiempo real” ( La base tecnológica de la economía digital es objeto de constantes
cambios debido a la gran velocidad en que ocurren nuevos avances
tecnológicos ( La economía digital no es un universo aislado y ajeno a la economía
basada en lo físico, sino que, por el contrario, son dos escenarios que
interactúan permanentemente. Esta característica es descrita por el
Parlamento Europeo de la siguiente manera: “La economía digital está
cada vez más entrelazada con la economía fuera de línea o física, lo que
hace más difícil delinear claramente la economía digital” La organización de las actividades económicas dentro del escenario
digital se basa en un sistema de redes o, como lo denomina La diversidad es un carácter importante del ambiente digital, no solo en
términos de voces, perspectivas e información (
Las anteriores características dejan entrever la existencia de una serie de factores intrínsecos que deberá ser atendida por individuos y comunidades para actuar dentro de la economía digital con una mayor posibilidad de autodeterminación (tales como la flexibilidad y las habilidades de innovación).
Sin embargo, debe resaltarse que la autodeterminación dentro de la economía digital
también está condicionada por unos factores estructurales, pues se trata de un
escenario donde se erigen diversas asimetrías (
Brecha que se hace aún más evidente en las amplias zonas rurales de la región. Así,
por ejemplo, en el caso de Colombia, según el Departamento Administrativo Nacional
de Estadística, solo 23,8% de los hogares rurales tienen acceso a internet (
Al tratarse de un concepto aún en construcción, no existe una definición
uniformemente aceptada de autodeterminación digital. Mientras que algunas posturas
la circunscriben al poder de decisión sobre los datos en la internet (
De esta manera, se parte de la comprensión del concepto de autonomía como aquella
“capacidad de autogobernarse y como una manifestación de empoderamiento”
Bajo este marco, en este texto se busca proponer que la autodeterminación digital sea
entendida como una capacidad que, dada su estrecho vínculo con la autonomía, el
autogobierno y el empoderamiento -esto escon la intuición de dignidad según la cual
las personas deben ser tratadas como fines y no como medios para los fines de otros
(
Por supuesto, en esta propuesta se incluyen a individuos y comunidades por igual como
capaces de esta autodeterminación, siguiendo los paradigmas impulsados desde las
epistemologías del sur que abogan por una superación de las tradiciones
individualistas (
Así, entonces, se propone que la autodeterminación en la economía digital sea entendida como la capacidad con la que todo actor, individuo o comunidad, debería contar para: (i) entender los roles y formas de participación desde los cuales puede interactuar en esta economía; y (ii) elegir, con base en ese entendimiento y de acuerdo con su criterio, un camino a seguir para participar de este escenario.
No obstante, esta propuesta no pretende caer en un idealismo que haga inoperante la
categoría de autodeterminación digital, ni tampoco quiere cimentarse en una fe ciega
en la supuesta habilidad del individuo para hacerse cargo de su propia existencia
(
En esa medida, acogiendo el marco teórico de
Este núcleo esencial que se propone con la conciencia de que para muchos no es
posible elegir debido a las asimetrías que permanecen en esta era digital (
Ahora bien, es necesario que se den factores subjetivos y objetivos para que dicho
mínimo de capacidad de autodeterminación digital sea alcanzable (
La promoción de los factores subjetivos debe incluir, por ejemplo, el desarrollo de cualidades como innovación, flexibilidad y adaptabilidad para enfrentar un contexto de cambios tecnológicos que suceden a gran velocidad, así como la aprehensión de herramientas para manejarse en una economía globalizada, interconectada en redes, en la cual el factor principal de producción es la información.
Por su parte, los factores objetivos abarcan una multiplicidad de condiciones estructurales que determinan, en gran medida, la posibilidad de que un mínimo de autodeterminación digital sea una realidad para el conjunto de la sociedad. Estos factores hacen referencia a condiciones materiales, socioeconómicas, políticas, de gobernanza, regulatorias y, en mi consideración, simbólicas que deben darse en las sociedades para que comunidades e individuos puedan aprovechar la economía digital, con base en la autodeterminación.
Sin embargo, en la realidad de regiones como América Latina estas condiciones no se
observan, por el contrario, se constatan brechas digitales, como las que se
mencionaron en el apartado anterior (en temas, por ejemplo, de infraestructura y
accesibilidad a internet), que hacen realmente difícil alcanzar una mayor inclusión
de la población en los beneficios de la era digital (
De igual forma, se evidencian barreras a nivel simbólico que truncan las posibilidades de autodeterminación en la economía digital, pues se privilegian ciertos roles de participación, como el del emprendedor, desde un discurso que se convierte en hegemónico y se invisibilizan así otras alternativas que determinados actores podrían encontrar más pertinentes o deseables.
La economía digital es un escenario que puede traer consigo múltiples beneficios, los cuales no se encuentran restringidos a una sola forma de participar e interactuar en ella. Por el contrario, la diversidad es una característica del conjunto de interacciones que componen esta nueva economía, por lo que mal se haría si se limita su alcance a determinada forma de acción e interacción económica.
En esa medida, la autodeterminación implica la capacidad (posibilitada por factores subjetivos y objetivos) de que cada individuo y comunidad pueda explorar la existencia de diferentes alternativas de participación en la economía digital, con el fin de que puedan agenciar su interacción en el ciberespacio, de acuerdo con sus propias necesidades, deseos, cosmovisión, etc.
Sin embargo, la economía digital no ha escapado de la influencia hegemónica de las
lógicas neoliberales que se siguen imponiendo en gran parte de los sistemas
económicos globales, y desde las cuales se establecen como único modelo a seguir
ciertas prácticas y formas de acción económica como lo es el emprendimiento
En efecto, el modelo del emprendedor se encuentra hoy en el centro del discurso
neoliberal y alude a una forma muy específica de interacción económica, dominada por
el subjetivismo y el utilitarismo (
De esta manera, emprender se convierte en una forma de acción económica específica
que puede congeniar con ciertas personas, pero puede no corresponder a las
convicciones, motivaciones y condiciones materiales, igualmente válidas, de otras.
Así, por ejemplo, mientras que para algunos puede ser la posibilidad de desarrollar
una nueva línea de negocio dentro de la economía digital gracias a una idea -pero
también debido a un determinado capital social, cultural y financiero (
Por ello, el emprendimiento no puede ser un modelo de acción económica
universalizable para todos los actores que pretenden participar en la economía
digital. Ni tampoco se puede concluir como erradamente lo llegan a sostener algunos
autores que han tratado el tema, como
Por el contrario, como se ha sostenido a lo largo de este escrito la
autodeterminación digital no radica en detentar un rol específico dentro de la
economía digital,
La intención del presente escrito no es reprochar la idea del emprendimiento en sí,
que para ciertos actores puede resultar pertinente de acuerdo con sus condiciones y
convicciones. Lo que sí se critica, es que el emprendedor se convierta en el modelo
del sujeto al cual los individuos de la sociedad deben aspirar (
Esto en realidad coarta la posibilidad de autodeterminación digital, ya que algunos factores objetivos presentes en la sociedad, como las condiciones simbólicas estructurales, en vez de promover el mínimo aceptable de esta capacidad (abriendo el abanico de posibilidades) promocionan un solo modelo idealizado de participación en la economía digital.
De esta manera, establecer como imperativo social que la acción económica solo puede
realizarse a través de actos individualistas y orientados hacia el mercado (
En esa medida para garantizar las condiciones necesarias para la autodeterminación digital es esencial abrir el abanico de posibilidades para todos los individuos y comunidades.
Ello implica reivindicar otras alternativas que pertenecen a visiones de economías
comunitarias y populares, o también economías cooperativas de verdadero apoyo mutuo
-dentro de las cuales se pueden encontrar iniciativas tales como la producción
autogestionada, las monedas sociales (
Incluso, la reivindicación de formas más tradicionales, como el trabajo asalariado, es esencial para alcanzar un umbral mínimamente aceptable de autodeterminación digital que garantice la dignidad humana y no arrincone al sujeto a una dicotomía, donde lo deseable es una sola opción.
Lo expuesto a lo largo de este texto permite evidenciar que la humanidad en la actualidad se enfrenta a una nueva realidad definida por los avances tecnológicos y la cada vez mayor importancia de los espacios digitales como medios de interacción socioeconómica. La economía digital es un ejemplo de esta realidad que pone de presente, a través de sus características e implicaciones, la existencia de nuevas condiciones en torno a las cuales los seres humanos estamos llamados a reflexionar sobre nuestras posibilidades de autodeterminación.
La pregunta por la autodeterminación digital, que está relacionada con la búsqueda por la autonomía, el empoderamiento y la dignidad de individuos y comunidades en este nuevo contexto, encuentra en este escrito una propuesta enfocada en el ámbito de la economía digital, la cual plantea entender la autodeterminación digital como una capacidad que debe ser atribuida y promovida en todos los actores que participan del escenario digital con un mínimo que se debe propender por alcanzar.
Este umbral mínimamente aceptable, consciente de la imposibilidad de muchos de elegir, debido a las asimetrías que permanecen en esta era digital, consiste en procurar las condiciones necesarias (factores subjetivos y objetivos de la autodeterminación digital) para que todos los actores involucrados entiendan el rol a partir del cual interactúan en cierto momento el escenario digital, las implicaciones de ese rol, los derechos y deberes que les corresponden, y sean conscientes también de la existencia de diferentes alternativas y caminos de participación en espacios como la economía digital, con el fin de que los beneficios de este escenario sean accedidos en forma e intensidad tal que concuerde con decisiones, necesidades, deseos, motivaciones y cosmovisión de cada actor.
Sin embargo, se observa que existen factores objetivos y estructurales que obstruyen la posibilidad de alcanzar dicho umbral mínimamente aceptable para un amplio sector de la población, dentro de los cuales destacan las barreras simbólicas que promocionan un solo modelo idealizado de participación en la economía digital, representado en el emprendimiento.
Si bien aquí no se plantea una crítica directa al emprendimiento, porque puede resultar pertinente para ciertos actores de acuerdo con sus condiciones y convicciones se señala que su universalización como único modelo de acción para aprovechar la economía digital puede llegar a coartar la capacidad de autodeterminación, en la medida en que restringe la posibilidad de concebir otros modos de participación en este escenario digital a comunidades e individuos que disienten de este modelo neoliberal, ya sea porque puede representar condiciones de vida y trabajo precario o debido simplemente a que se trata de una forma de acción económica que no es acorde con sus sistemas de creencias, cosmovisión o convicciones.
Para una verdadera posibilidad de autodeterminación en la economía digital es necesario abrir el abanico de posibilidades y reivindicar otras alternativas de acción económica (de carácter solidario y popular, por ejemplo) que también pueden encontrar potencial en la nueva economía y, también, estar más alineadas con las intenciones de ciertos individuos y comunidades.
Con esta propuesta, por supuesto no se pretende brindar una respuesta definitiva a la pregunta por la autodeterminación digital, ni siquiera en el ámbito de la economía digital. Se busca, en cambio, que a partir de esta contribución se originen más cuestionamientos y nuevos planteamientos que permitan una construcción multilateral de la noción de autodeterminación digital que dé cuenta de las posiciones que críticamente emergen desde América Latina en torno a este tema.
La invitación es, entonces, a seguir adelantando reflexiones plurales e interdisciplinarias que impulsen la autodeterminación digital como categoría esencial para entender y reivindicar la posición de seres humanos -individuos y comunidades- en el entorno digital actual, de una manera inclusiva y solidaria.
El origen del término “economía digital” se atribuye con frecuencia a Don
Tapscott (
Traducción propia.
Traducción propia.
Este proceso de transformación digital es definido en el documento de políticas
para el desarrollo No. 8 del CAF-Banco de Desarrollo de América Latina como “[…]
la adopción de tecnologías y uso de servicios digitales por parte de los
hogares, la producción y los Gobiernos en nuevos ámbitos, como el acceso en
línea a los servicios financieros, el comercio electrónico, la digitalización de
la producción y la industria 4.0” (
Traducción propia.
Traducción propia.
Traducción propia.
En su posicionamiento hegemónico se podría analizar la función que ha cumplido el
discurso -a través de herramientas como las “narrativas de éxito” o la “retórica
de posibilidad” (
Traducción propia.
Como se señaló en la economía digital no es posible hacer una separación tajante
entre roles, pues todos ellos pueden, en un momento, entrecruzarse como el caso
de los prosumers (
Las perspectivas de América Latina en la apertura de este abanico de
posibilidades son de gran valor para nutrir la autodeterminación en la economía
digital, tanto en experiencias como en aportes conceptuales. Así, por ejemplo,
destaca el desarrollo de la noción de “economía de la vida” trabajada por
autoras como
Garay Nuncira, A. C. (2024). Autodeterminación en la economía digital: más allá
del emprendimiento.























